Diario de León

| Reportaje | Los últimos caras negras |

La última mina de la cuenca oriental

Los últimos 220 mineros de la cuenca oriental, reagrupados en Velilla tras el cierre del último pozo de interior de Barruelo, confían en que el Plan del Carbón salve al sector

Publicado por
J. Benito Iglesias - guardo
León

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La escena se produce en un crudo día invernal a 1.254 metros de altitud, donde las primeras nieves ya han dejado su impronta en un bello paisaje de montaña del Norte de Palencia. A unos seis kilómetros de Guardo y doce de Puente Almuey, cabeceras en su día de una próspera comarca y hoy sin una sola mina de interior, se sitúa en el municipio de Velilla el único pozo plano de interior de la cuenca oriental con amplias reservas de antracita. Un turno de mineros accede a la explotación El Abuelo , del grupo Victorino Alonso, que se ha convertido en la última esperanza laboral con garantías de supervivencia en la cuenca, donde el trabajo en los tajos mineros ha quedado reducido a la mínima expresión tras las sucesivas reconversiones del sector. Una inversión de 18 millones de euros por parte de Unión Minera del Norte (Uminsa), empresa constituida en 1989 para explotar importantes yacimientos en León y Palencia, ha permitido que desde hace poco más de un año funcione «la mina más moderna de Europa», en palabras de Fernando Gómez de Cos, responsable del pozo denominado Las Cuevas . El progresivo reagrupamiento de los trabajadores después del cierre de los yacimientos de Guardo, Valderrueda, Cervera de Pisuerga, Santibáñez de la Peña, La Pernía, San Cebrián de Mudá y Barruelo ha dejado en Velilla del Río Carrión «una explotación única en su género donde se ha hecho una apuesta de futuro hace años impensable», sostiene con Gómez de Cos. El veterano ingeniero de minas sufrió junto a 40 trabajadores más hace cuatro meses la clausura de la explotación Peragido por falta de rentabilidad en Barruelo, que dio por concluida una próspera etapa económica de 167 años de historia. En la comarca barruelana, a una hora de camino de Velilla, llegaron a trabajar 3.000 mineros en los años 60 y aún existían reservas de hulla de calidad para ocho años más. Reagrupamiento positivo El rostro curtido de Fernando Gómez de Cos y el semblante triste por el cierre definitivo de la cuenca barruelana ha cambiado meses después. «Los mineros de Barruelo y Guardo se están integrando en el trabajo sin problemas. Son estilos distintos, pero al fin y al cabo conocen un oficio que aún puede mantenerse vivo varios años en una explotación que combina modernidad y seguridad, controlada por varias videocámaras», asevera. La primera visita de un medio de comunicación al pozo plano Las Cuevas en Velilla se produce entre algunos copos de nieve y con dos grados de temperatura exterior, que contrastan con una media de 17 en el interior, descendiendo al interior de la tierra a través de una pendiente de algo más de un 14 por ciento. La entrada se sitúa en un túnel similar al de una autopista que fue perforado después de año y medio de trabajo. Sus 29 metros cuadrados útiles, 6 de ancho por 5,30 de alto, confieren a la bocamina una dimensión inusual en el sector carbonífero. En algunas zonas se agranda la sección del túnel hasta los 12 metros de ancho por 7 de alto para crear amplios espacios de cruce destinado a vehículos o la carga de camiones. «La perforación de 1,2 kilómetros permite acceder hasta los talleres para picar carbón en vehículo todo terreno en poco más de cinco minutos, frente a los 30 que duraba el trayecto en vagoneta», explica el jefe de la explotación, quien augura un futuro halagüeño con la firma del nuevo Plan del Carbón 2006-2013 para los 220 trabajadores de Uminsa en Velilla, incluyendo al personal de mantenimiento exterior y al de las oficinas de Guardo. Gómez de Cos, con el apoyo de Carlos Narganes, director del pozo Las Cuevas , acompañan a periodista y fotógrafo hasta los tres talleres activos de extracción de carbón, a los que se sumarán dos más en preparación en el futuro. El paseo en el vehículo todo terreno aleja por momentos la idea de que el trabajo en la moderna explotación se vislumbra más llevadero que en otras minas. La dureza laboral persiste Craso error. La llegada a los tajos se realiza -como siempre- ascendiendo o descendiendo, según las capas de carbón, con serpenteos corporales continuos a través de los denominados contraataques . El trayecto -nada recomendable si no es para ganarse el pan diario- incluye continuos golpes en el caso protector y la idea de que a una mina hay que bajar con una condición física acorde con los espacios reducidos y la escasa altura existente, que apenas permite ponerse en pie. Los huesos, con la temida artrosis, y el aparato respiratorio, pese al uso de mascarillas, se resienten con el inexorable paso del tiempo trabajando en una mina en condiciones de extrema dureza laboral. Carlos Narganes, director facultativo e hijo de un vigilante minero fallecido en un accidente cuando él tenía 8 años, se mueve como pez en el agua en cada uno de los recovecos de la explotación El Abuelo . Su juventud, 34 años, y una marcada vocación minera forjada en el entorno familiar le llevan a apoyar con vehemencia las posibilidades extractivas del pozo plano Las Cuevas . «Aquí se encuentra un yacimiento en distintas capas que posee una de las reservas estratégicas más importantes de España, con una producción que supera un cupo de carbón anual de 400.000 toneladas, sobre un total de dos millones que posee Uminsa en León y Palencia. Existe antracita suficiente y de gran calidad para poder extraerla en los próximos 25 años a pleno rendimiento», asegura. Mampostas hidráulicas En el taller donde se sitúa la máquina rozadora de carbón -que ha reducido en buena parte el duro trabajo en la mina- la actividad se ha parado después de 22 días seguidos para que se puedan realizar tareas de mantenimiendo en una de las capas del pozo Las Cuevas , garantizando así su seguridad. Allí, un grupo de mineros apuntala con madera de eucalipto cruzada una zona que después contará con mampostas hidráulicas de hierro activadas con aceite o agua a presión para su elevación y posterior retirada.

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