Año tras año, buena parte de las subvenciones para crear empresas quedaban desiertas
El Tribunal de Cuentas desvela que el Plan del Carbón estuvo mal gestionado
No hubo igualdad para tener ayudas al empleo alternativo y no se fiscalizaban los proyectos elegidos
El presidente del Tribunal de Cuentas, Ubaldo Nieto, presentó ayer un informe que revela la ineficacia en la gestión e irregularidades contables en las ayudas para proyectos empresariales alternativos a la minería que establece el Plan del Carbón que vence el próximo día 31. Nieto presentó ayer a la comisión mixta del Tribunal de Cuentas este documento, que fiscaliza el Plan del Carbón durante sus tres primeros años de vigencia -entre 1998 y el 2000- donde se denuncia que se vulneró reiteradamente los principios de concurrencia competitiva y de homogeneidad en el acceso a las subvenciones públicas, según explicó la diputada berciana y representante del PSOE en la comisión, Charo Velasco. «Se cumple lo que el PSOE venía denunciando desde hace tiempo», dijo la parlamentaria leonesa, que lamenta que este informe llegue cinco años después de los hechos fiscalizados y a tan sólo unos días de la conclusión del Plan del Carbón, con lo que no podrá tener consecuencias prácticas más allá de la denuncia política sobre la actuación del anterior Gobierno del PP. El informe denuncia que no existían criterios comunes claros sobre los méritos para concurrir a las ayudas, con lo que las empresas no estaban en condiciones de igualdad, más cuando en muchos casos eran las comunidades autónomas las que evaluaban la idoneidad de los proyectos, y cada una aplicaba sus propios criterios pese a que el dinero procedía del Estado a través del Instituto del Carbón. El Tribunal de Cuentas destaca que año tras año quedaba desierto un alto porcentaje de los 60,1 millones de euros que el plan destina a subvencionar proyectos empresariales alternativos al carbón, lo que a juicio de Velasco pone de manifiesto la ineficacia del anterior Gobierno en la gestión de este programa. Esto llegó al extremo en el año 2000, donde el grado de ejecución de los créditos apenas llegaron al 25%, según el informe. Pero además existían irregularidades, según el informe, como es el contabilizar más ayudas de las presupuestadas en previsión de que no se iban a gastar todas, no cumplir los plazos en las convocatorias que posibilitarían sumar los remanentes del ejercicio anterior o no contabilizar las renuncias que se producían. El mayor toque de atención del Tribunal de Cuentas se produce no obstante al denunciar que no existía un seguimiento a las ayudas, de modo que muchas de las empresas beneficiarias no cumplían los compromisos que adquirieron, sobre todo en lo referente a los puestos de trabajo a crear y su mantenimiento durante al menos tres años. Velasco destacó en este sentido la voluntad del Gobierno de establecer para el próximo Plan del Carbón mecanismos de seguimiento y unificar los criterios para acceder a las ayudas.