| Reportaje | Las sorpresas de un viaje en tren desde La Coruña a Barcelona |
«Al café y al cruasán invita Renfe»
En el penúltimo viaje del año, el Estrella de Galicia llegó con hora y media de retraso, pese a «atajar» desde Lérida, y arrolló a una persona en las inmediaciones de
«Tren Estrella de Galicia con destino a Barcelona Sants efectuará su salida en breves momentos». La megafonía de la estación de San Cristobal, en La Coruña sigue escupiendo consignas: que si no se puede fumar, que si los acompañantes no se suban al tren. Un coche del convoy lleva en varios sitios el cartel: «Fuera de servicio». Entonces, ¿para qué lo llevan? «Pues no lo sé -apunta un mecánico de Renfe-, supongo que lo necesitarán para la vuelta». Despedidas en el andén. Una mujer que pregunta la hora. «Las seis». Y un deseo: «A lo mejor llega puntual». Serán 17 horas hasta Barcelona, en este penúltimo viaje del año del Estrella de Galicia. La locomotora 333 064-4 se pone en marcha. En el pasillo dos luces indican: ventilación y calefacción resistencias encendidas. El maquinista hace sonar con insistencia el silbato del tren mientras atraviesa las casas; quizá tiene una premonición del mal trago que llegara a esa hora últimamente tan poco propicia para este tren: las dos de la madrugada. Dentro del tren también hay paradas, estaciones interiores, miradas a las vidas de las decenas de personas cuyas existencias ruedan sobre un par de líneas que tienden al infinito. Esas estaciones interiores tienen nombre propio. Carmen, la forofa «Me encanta el tren». Se llama Carmen Valino, viaja en coche cama con su marido, Miguel Ángel González y es una apasionada del tren, lo mismo que sus tres hermanas. Hija y nieta de ferroviarios, «con 10 años iba de La Coruña a Ponferrada y aquello era un aventura; pero ahora, y ando por los 40, las literas son igual que entonces, no han cambiado nada». No viaja en litera porque huele a meos; de todos modos, «los trabajadores son encantadores y el trato es buenísimo, ellos no tienen la culpa de que los trenes sean así». Carmen y Miguel siguen sin entender cómo desde dos meses antes de hacer el viaje tienen que estar pendientes del momento justo en que Renfe pone a la venta los billetes porque se terminan enseguida. «¿Por qué no ponen más coches si tienen gente?» Casi 600 euros pagan por su coche cama y el de su hija, además de un suplemento por llevar un perro. 1397124194 «Esto no es Monforte» El pasillo de uno de los coches de literas se llena de conversaciones. Una pareja, gallego y boliviana, se hacen arrumacos. Pasa la literista y, con acento sudamericano, le apunta: «Esto no es Monforte, allí llegaremos a la nueve y diez». Otra pasajera pregunta por la hora de llegada a Barce-lona; luego empieza a contar con los dedos de las manos y concluye con sorpresa: «!!18 horas!! A ver si llega a las once». La empleada de Renfe la tranquiliza con una visión positiva del viaje: «Pasa pronto, se va a la cafetería a tomar algo; luego se acuesta, duerme y mañana por la mañana al despertar ya esta allá». Lucía y Roberto Tres o cuatro departamentos mas allá Lucía esta tirada entre un par de maletones. Es una jovencilla dominicana que ha dedicado «muchas horas» ha hacerse las trenzas de su peinado. Ha estado viviendo en La Coruña, ahora lo hace en Lleida, tiene familia en ambas ciudades y este es su tercer viaje en el Estrella de Galicia. Una familia que acaba de subir en Lugo viene a hacerle compañía; el pequeño es Roberto, que llega preguntando: «¿Cuál es mi cama?». Su padre se sorprende: «Y estas son las literas, yo pensé que eran otra cosa, ahí no hay quien duerma». La madre de Roberto habla poco, y al hacerlo descubre su acento brasileño. El mestizaje se impone. Javier, de Renfe Entre dos vagones, llamada telefónica: «!Hola! Me han dicho que estás de viaje». Es Javier Tascón, responsable de prensa de Renfe del Noroeste. Afable, atento y en su papel Javier repite los argumentos de Renfe sobre lo de Palanquinos y anuncia que para el 2008 entre La Coruña y Barcelona funcionara el tren-hotel, como el que va a Madrid. Fran, O neno Llegada a Monforte. Parada de 15 minutos. ¿Irán todos al bar a tomarse algo? No, mientras la locomotora diésel deja su sitio a la eléctrica y el convoy de La Coruña se une con el de Vigo, decenas de personas fuman con ansia en el anden. En la cantina, la Galicia norte y sur también están unidas en la imagen que ofrece TVG: Fran, O neno, capitán de la selección gallega, saluda al capitán de la selección uruguaya; comienza el partido que ven un par de paisanos. Sergio se estrena A las diez de la noche el bar esta abarrotado. Un cartel anuncia que sólo se sirve en media barra. Imagen para foto: dos abuelos sacan su botella de vino y sendos trozos de pan de molete en cuyo interior hay unos chorizos caseros. A su lado una inglesa se muestra contenta de que le entendieran cuando pide un sandwich. Sergio viaja por primera vez desde La Coruña hasta Zaragoza. El año pasado fue en coche y con el temporal tardó 14 horas. 1397124194 Adela y la calefacción Once de la noche. Adela Celeiro explica a uno de los empleados de Renfe, Fernando González, que la calefacción no funciona. El sostiene que sí. Ella tiene malas experiencias, la ultima el día de Nochebuena cuando el tren llego a Sarria con cinco horas de retraso, además de que el lavabo «iba sin agua desde Barcelona». 1397124194 Jonathan y el golf A las dos de la madrugada Jonathan Fischer cuenta que trabaja en un campo de golf en Gerona. Este joven, que se dice medio gallego y medio suizo, recuerda algún viaje tormentoso en este trenLa conversación la interrumpe la entrada de la Guardia Civil. El interventor apuntó que una persona ha sido arrollada en lo que parece un suicidio puesto que estaba tumbada en medio de la vía. Jonathan aprovecha para fumarse un pitillo en la puerta, con la connivencia de uno de los empleados de Renfe. Las tres, es hora de dormir. 1397124194 El militar de Zaragoza «A las seis de la mañana tenía que estar en Zaragoza; a las cuatro estuvimos una hora parados, van a ser las siete y aún queda la tira; esto es la Renfe». Es el dulce despertar de un militar camino de Zaragoza que desde el pasillo ha tocado diana a todo el convoy. A las ocho el tren llega a la nueva estación del AVE de la capital maña. Sergio se baja y reconoce que ha vuelto a tardar 14 horas en ir desde La Coruña a su ciudad. 1397124194 Renfe invita «A café con leche y el cruasán invita Renfe; será para que no vayan a protestar». En la cafetería los pasajeros se encuentran con la sorpresa. Una joven se ríe y una señora, que arrastra su abrigo de pieles al sentarse, despotrica por tener que ir a Tarragona en autobús. Joaquín, Manolo y Carlos Manolo subió en Lugo y sólo dejó la play para dormir, mientras que Joaquín Riera apunta que éste quizá sea su último viaje en el Estrella de Galicia: «Por 30 euros haces Santiago, Londres, Barcelona en avión». Carlos, viajero del mundo, le apoya y bromea: «Será muy romántico pero son 18 horas» o algo más. Llegada a la estación de Sants. «¿Tomamos un café para celebrarlo?», apunta Joaquín. «Pues vamos».