Diario de León

La nueva normativa también multará a quienes alimenten a animales en las vías de la ciudad

Tirar una colilla, un chicle u orinar en la calle será sancionado con 100 euros

Los grandes y medianos comercios deberán habilitar un recinto interno para los contenedores Obl

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A. Caballero - león
León

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Una pareja sale a dar una vuelta con su perro. A mitad del camino, ella tira el chicle y él la colilla del cigarro para darse un beso. Cuando acaban, recuerdan que llevan comida para el perro y la dejan en el suelo, algo que el animal agradece con una deyección. Siguen su camino y, si un agente policial ha observado su comportamiento, 50 metros más adelante recogen una receta que puede llegar a los 400 euros. Más que si el paseo hubieran ido a darlo al Teide. Todos estos comportamientos quedarán regulados por la nueva ordenanza de limpieza que desarrollará para su implantación antes del verano el Ayuntamiento y que pretende actualizar la actual, aprobada en 1999, debido a los cambios surgidos, caso de la recogida selectiva, que obligará a los ciudadanos a separar los residuos en sus propios domicilios y depositarlos en los contenedores específicos que se reparten por la ciudad. En este aspecto se regula especialmente la recogida de pilas y otros deshechos peligrosos, con la restricción expresa de depositarlo en cualquier lugar no destinado para ello; al tiempo que se fijan las bases para la prestación de los servicios municipales de retirada de muebles, electrodomésticos y aparatos electrónicos. Los titulares de grandes y medianos establecimientos comerciales, hipermercados y autoservicios también se verán afectados por la entrada en vigor de la normativa, que les exigirá disponer de un recinto debidamente acondicionado para albergar los contenedores de residuos en su interior, que sólo podrán ser sacados a calle en el horario de recogida de los servicios de limpieza. La vía pública ha sido uno de los aspectos a cuidar por los responsables de la Concejalía de Medio Ambiente, que dirige Covadonga Soto, con la prohibición taxativa de satisfacer las necesidades fisiológicas, arrojar chicles masticados, alimentar animales en la calle y recoger las deyecciones de los mismos. Para subrayar esta atención, el texto especifica las obligaciones de los titulares de actividades como los quioscos, los puestos de mercado y rastro, las terrazas de los bares y los restaurantes, por la posibilidad de ensuciar sus entornos. El capítulo punitivo de la nueva ordenanza municipal fija que las sanciones leves llegarán hasta los 100 euros, las graves de 101 a 3.000 euros y las muy graves de 3.101 a 30.000 euros.

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