La práctica de elevar y cuadrar presupuestos a golpe de vender patrimonio
En los últimos dos años, el equipo de gobierno ha logrado presentar los presupuestos más elevados de la historia de la Diputación, además de capítulos para inversiones también muy importantes. La subasta de los terrenos de la institución en La Lastra, a través de la que ingresó 19,4 millones de euros y la de suelo en San Isidro (tres millones de euros) abrieron el camino para incrementar las inversiones en el área rural e ir incorporando nuevos planes de acción destinados a los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes, así como para hacer frente a la subida de los gastos de personal y los corrientes. En el presupuesto de este año, la institución recurrió a sus terrenos en La Granja para superar el balance del 2005 y continuar el ritmo inversor. Por la subasta de este suelo tiene previsto ingresar 17,6 millones de euros y contempla un capítulo de inversiones que se eleva a los 44,5 millones de euros. Ahora, la merma de los remantes (de los 15,4 millones del ejercicio anterior a los cinco) y la imposibilidad de vender los terrenos de La Granja al menos hasta el verano han puesto en un aprieto a las arcas provinciales, que deben acudir a un crédito. Ante las críticas de la oposición por la práctica de vender patrimonio, el presidente de la Diputación ha replicado en diversas ocasiones que se trata «de un patrimonio inerte que no produce y llegará a los pueblos a través de nuevas inversiones». También ha defendido estas operaciones desde el punto de vista económico y de defensa de los intereses de la casa. «Los tiempos y el mercado aconsejan ahora enajenar suelo, mejor gastar dinero propio que ajeno». La siguiente operación de venta se centrará en los terrenos de Santa Nonia.