León encuentra negocio en los sótanos de la Legio VII
El entorno del centro de la capital, donde ahora se plantea un proyecto de pasaje comercial, pisos y párking subterráneo, cuenta con casi 3.000 plazas de aparcamiento, entre actuales y proyectadas

El solar entre Ordoño II y San Agustín tendrá también aparcamiento
El tópico establece que en el suelo de la capital leonesa, en cuanto se excava un poco a fondo, hay que tener cuidado con no dar una patada porque puede salir el casco de un romano. Cuestiones de historia y del asentamiento de la Legio VII Gémina, que andaba de paso por la península ibérica y decidió intentar adaptarse al medio en una zona donde cuando hace frío es de verdad y cuando toca calor también. Quizá dentro de unos siglos, si a los que vengan les entran ganas de picar, lo que hallen sea alguna caja de cambios suelta o un retrovisor, trozos esparcidos de los miles de automóviles que se espera que ocupen la larga lista de aparcamientos subterráneos, entre ya en marcha y planeados, que albergará la zona centro de la capital leonesa. El planeamiento de un nuevo párking subterráneo en el solar anejo al consistorio, que ocupa una porción de alrededor de 5.000 metros cuadrados desde Ordoño II hasta la calle San Agustín -donde se construirá también un pasaje comercial que comunique ambas zonas y un bloque con aproximadamente 150 viviendas-, se suma al proyecto de otra infraestructura de las mismas características en el inmueble donde estuvieron ubicadas las cocheras de la empresa de autobuses Fernández, así como al aparcamiento que el Ayuntamiento impulsa en la Plaza de la Inmaculada y el que pretende desarrollar en Santa Nonia. Si por si fuera poco se añaden las instalaciones ya en marcha de Ordoño II, la Plaza de San Marcelo y los bajos de la iglesia de los Agustinos, en Gran Vía de San Marcos, la bolsa total se desparrama para ofrecer cerca de 3.000 plazas para que los coches abandonen la superficie y estacionen bajo tierra, con el consiguiente paso por taquilla para pagar el peaje, según tiempo de estancia. Hay dos formas de ver la evolución de los aparcamientos subterráneos en la capital leonesa, entre las que se divide la gente. Una parte grita y no se cansa de decir que tanta instalación no es necesaria, y mete el dedo en el ojo del Ayuntamiento y su equipo de gobierno para denunciar que no están de acuerdo en que sea una administración pública quien impulse estos proyectos. En frente, otro colectivo, en el cual se incluyen los rectores del consistorio municipal, defiende que si la iniciativa privada pone sus ojos con logotipo de euro en el desarrollo de los parkings es que hay negocio y necesidad de cubrir la carencia de plazas. Habrá que esperar para ver cómo funciona la «mano invisible» del mercado propugnada por el keynesianismo. Y no dar patadas.