«El Medio Ambiente; el reciclaje»

(León)
Me levanto, y empiezo a recordar el sueño que he tenido esta noche. Fue espantoso, pero me sirve para recapacitar. Todo empezó cuando yo iba a primero de primaria, donde me compraban mis primeros cuadernos. Supuestamente, se me gastaban de tanto escribir, o al menos, es lo que decía mi madre, que se llama Carlota. Yo sabía que no era así. Que los cuadernos se me gastaban porque arrancaba una gran cantidad de hojas para pacer pelotas, aviones... y sólo eran para jugar y pasar un rato agradable. Los profesores me decían: «Lucía, no quites las hojas de los cuadernos para jugar, escribe y aprovéchalos». Pero yo, no les hacía ni el menor caso de todos los casos. Así, estuve hasta cuatro años. Todo este tiempo estuvo quitando las hojas de los cuadernos. Hasta que... hasta que mi profesora de Lengua de cuarto curso de primaria me dio una gran charla del medio ambiente y el papel. -Mira Lucía, no podemos seguir así. Cada día, tu madre te tiene que comprar un cuaderno, porque tú, te dedicas a arrancar las hojas para cosas insignificantes. Ya, pero ¡es que sólo quiero jugar y pasármelo bien! Ya, Lucía, pero es que vas a llevar a tu madre a la ruina, y lo que queda del Amazonas solamente será para ti. Venga, Lucía. ¡Reacciona! Aprovecha todos tus cuadernos para hacer cosas en tus estudios, en tu vida, y escríbelos desde la primera línea del cuaderno hasta la última. Y cuando lo acabes, me lo dices. ¿Para qué - Para reciclarlo. ¿Para hacer qué? - Reciclarlo, Lucía. Llevarlo a uno de esos contenedores que ha puesto el Ayuntamiento en nuestra ciudad para que se recicle. Así, la economía de nuestro país será mejor y aprovecharemos todo. - Ah, vale. Se lo voy a contar a mi madre y le voy a decir que voy a reciclar y que no la voy a llevar a la ruina con tanto cuaderno. - Vale, pero... ¿le vas a decir para qué has estado utilizando los cuadernos hasta ahora? - Es que... ¡me va a matar! - ¡Ala! Pero qué exagerada eres. Si quieres te puedo ayudar. - Ah, si, ¿cómo? - Como tu madre tiene que venir mañana a hablar conmigo sobre tus estudios, que por cierto, hay que estudiar más, pues se lo puedo decir yo. - Vale, te lo agradezco. - Pero, que te quede claro lo que te he dicho. - Vale. - ¡Lucía! - ¿Qué? - ¿Qué vamos a hacer desde ahora? - Cuidar el medio ambiente y reciclar todo papel que se mueva en nuestro entorno.