El sindicato agrario denuncia la práctica de ofrecer contratos de cereal a bajo precio
La UPA cuestiona el destino final de las ayudas a los cultivos bioenergéticos
La organización indica que la industria se beneficia de los incentivos por superficie

Una máquina cosechadora recolecta cereal
La Unión de Pequeños Agricultores cuestiona el planteamiento que las industrias transformadoras de biocombustibles ofrecen para fijar los contratos de cereal, a través de los que tratan de conseguir las provisiones de materia prima. El secretario de esta organización en Castilla y León, Julio López, denuncia la práctica extendida por parte de las empresas de fijar precios menores a los que hay en el mercado de cereales con destino al consumo animal. «Los contratos de cereales para hacer biocombustible se están haciendo a 0.11 euros (17,50 pesetas) cuando el precio puede estar a 12 o 13 céntimos (20 o 21 pesetas por kilogramo). Nos llama la atención que se justifique ante los agricultores esta reducción porque haya una ayuda adicional a la superficie dedicada a cultivos bioenergéticos», expresa López, que estima que esta es una fórmula encubierta «como puede ocurrir en el sector lácteo» -ejemplifica- para que las industrias se queden realmente con las ayudas que realmente se han dispuesto para los cultivadores. El dirigente sindical de la UPA teme que los incrementos sucesivos de las cantidades fijadas ahora para las hectáreas dedicadas a cultivos bioenergéticos se traduzcan en los acuerdos contractuales entre agricultores e industrias en reducciones porcentuales en los precios del cereal. La Unión Europea fija actualmente en 45 euros por hectárea la ayuda destinada a incentivar este tipo de cultivos. El secretario del Ministerio de Agricultura, Josep Puxeu, anunció que se estudia subir este tipo de ayudas hasta los 80 o 100 euros. «Si sube la ayuda, ¿significa que el precio será más bajo para que la ayuda vaya realmente a la industria y que sea a costa del agricultor?» se pregunta el máximo representante de la Unión de Pequeños Agricultores, que critica que otros sindicatos no se rebelen contra esa forma de actuar. «Si las industrias interpretan las ayudas por tonelada del producto y no por superficie no vamos a dar viabilidad a este tipo de cultivos», se advierte desde la UPA. Julio López introduce las diferencias de rentabilidad para los agricultores que cultiven el cereal en secano o regadío, con rendimientos claramente diferenciados. «Lo que hace falta para el cultivo bioenergético es materia prima; en comarcas de regadío, la equivalencia de la ayuda en la producción es mínima, al contrario que en superficies de secano, donde el cereal rinde mucho menos. Esa es parte del engaño que se está utilizando ahora en los cultivos bioenergéticos», concluye López.