Diario de León

«Hacienda me pide ahora 800 euros, y no sé de dónde viene»

Una de las leonesas afectadas por el caso explica su sorpresa, al cumplir con su trámite anual con la renta: «Nunca había tenido que declarar, y ahora, resulta que con esto me sale a pagar»

Miguel Ángel Zamora
León

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A la espera de que durante la jornada de hoy miércoles se pueda esclarecer la situación, los testimonios recogidos ayer tarde a pie de portal en la sede de la compañía, resultaron variopintos. El más significativo respondió al de una mujer de mediana edad: «He venido a primera hora de la mañana, sin saber nada de lo que estaba pasando. Me tocaba presentar la declaración de la renta en Hacienda, pero como no llego a los ingresos mínimos, no tengo obligación. Iba con la misma idea de todos los años, y esta vez me dicen que me sale a pagar 800 euros. Le pido al funcionario que me lo aclare, porque es la primera vez que me ocurre ésto, y resulta que me dice que hay unas operaciones que se han hecho con lo de las inversiones que tengo aquí, por las que tengo que pagar. He venido a que me explicaran qué es eso que me dicen en Hacienda, y me encuentro con todo este jaleo, y ahora, no sé qué va a pasar. Tenía metidos dos millones y medio de pesetas, y son mis ahorros». Los más pacíficos se lo toman con calma: «Dicen que tienen patrimonio suficiente para avalar todo, en el peor de los casos... Más vale que sea así, porque yo, no he metido mucho dinero, pero...». «A mí no me saquen» El anonimato preside las exigencias en toda una jornada de consultas. «A mí no me haga fotos, ¡eh!». «No quiero decir nada, y menos que me saquen en el periódico». Al menos, imperó la calma. «Son los ahorros de toda mi vida, los míos y los de mi mujer». Roberto Díez apenas se lo cree. En los últimos cuatro años ha invertido el 50% de todo su patrimonio en sellos y a las puertas del lujoso edificio de la madrileña calle José Abascal sin que nadie le diga qué va a ser de sus ahorros. «Ni mi asesora me coge el teléfono». «Están jugando con la vida de la gente», se queja este oficinista que confiesa haber abandonado su puesto de trabajo para pelear por su patrimonio. Roberto Díez está apunto de romper a llorar. José Carlos Villena está algo más entero, aunque su cara es fiel espejo de su preocupación. «Un amigo me convenció para que invirtiéramos 18.000 euros. Luego abrí un abono hace dos años para mi hija con 3.000 euros y ahora sé que puedo perder todos mis ahorros». Madrid no es León.

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