El Pleno se juega a la italiana
La sesión se abonó al voto favorable del equipo de gobierno para sacar adelante las propuestas, mientras que el PSOE expuso su rechazo y la UPL jugó a postergar su decisión con abstenciones
En el semáforo de Gran Vía de San Marcos que regula el paso para San Agustín y Alfonso V, desde que llegó la primavera, los pájaros que juegan en los árboles de la acera trinan durante el día. Sucede que hay veces que el monigote está en rojo y el canto animal suena. La realidad, entonces, suplanta a la imitación y se plantea el dilema: ¿pasar o no pasar? Al Pleno municipal le pasa un poco lo mismo. Algunos pasan, incluso, sin ver, confiados de que el canto es metálico; otros deciden que la acera es refugio seguro desde el que apostarse para que el cadáver del enemigo salude a su paso, porque el trino es animal; y los terceros, con la duda, se quedan como el gallego en la escalera. Con este panorama, las votaciones son más predecibles que el esquema de juego de la selección italiana: 14/ 10/ 3, donde los primeros serían defensas/equipo de gobierno con voto favorable, los segundos medios de contención/grupo socialistas con mano en contra y los últimos delanteros/ediles leonesistas, que se matan por si cae una pelota para meterla a la jaula. En medio del Mundial, el guión se repitió en el Pleno, donde la ujier de la Diputación se esmeró porque la botella de agua de Amilivia tuviera la etiqueta de cara al auditorio -¿medio llena o medio vacía?-, al tiempo que la concejala socialista daba «un cuatro raspado de nota al alcalde», mientras el primer edil decidía «aprobarla» en la réplica. Chamorro, que sentó que la UPL «se queja educadamente», acometió el debate de gestión de las riberas de los ríos son sarcasmo: «Con esta cuantía, ¿van a cambiarlos de sitio o los van a soterrar?», interrogaba el portavoz leonesista, que hasta le quitaba la palabra al PSOE. Como había ánimo de trabajo -un lunes- se anunciaron tres comisiones: para el seguimiento de obras del recinto ferial, para negociar si se hace un consorcio para los bomberos en el que pague más gente y para decidir cómo se hace para poner una calle al orgullo gay sin que lo parezca, pero que esté. «Enhorabuena a la Ponferradina», animó Amilivia. «Otro gol», comentaban en la puerta.