Una ciudad llena de símbolos
Las calles y los edificios más emblemáticos de León esconden detalles curiosos que guían al peregrino en su camino hacia Santiago

Una anciana se retuerce en la fachada de la catedral
Desde la Edad Media los peregrinos recorren León a pie cruzándolo de una punta a otra. En la actualidad son quienes van hacia Santiago los que recorren las calles de una ciudad llena de símbolos ocultos en las calles principales y en los edificios más emblemáticos de la misma. Desde que se cruza el río en Puente Castro hasta que se llega al Hostal de San Marcos la Ruta Jacobea ha ido dejando detalles curiosos por cada uno de los rincones por los que pasa. Junto a la iglesia de Santa Clara había un hospital de leprosos y un cementerio de peregrinos. La iglesia perteneció en el siglo XVI a la Orden de Malta cuyo emblema era la cruz. Una cruz que se repite nueve veces en el interior del templo y dos veces en el exterior. Además, en el interior hay una serie de pinturas murales que datan del año 1557 y cerca de las mismas una personificación del viento con cara de niño. Cerca de las murallas estaba situada la puerta de los peregrinos, allí se situaban los cambistas de monedas y aún se puede ver la puerta dibujada en el suelo. La Iglesia del Mercado está situada en la plaza del Grano que aún conserva el suelo empedrado y las casa porticadas. En el exterior de la iglesia se pueden encontrar tres pequeñas figuras de hombrecillos que guían al peregrino hasta su siguiente parada, el Convento de las Carbajalas, albergue de los peregrinos. Un poco más abajo está el convento de las Concepcionistas, construido en el siglo XVI sobre un antiguo palacio, es en la actualidad un convento de clausura. Las ventanas del edificio están cubiertas con celosías de madera y el corredor adornado con escudos nobiliarios que han ido perdiendo las pinturas de colores que los decoraban. Desde la calle de la Rúa, llamada así por los peregrinos franceses de la Edad Media que establecieron allí su ciudad y llamaban a las calles «rue», se llega a la calle Ancha, que sigue el mismo trazado que la vía principalis del campamento romano. Aquí se encuentra el palacio de los Guzmanes, un edificio renacentista con ventanas haciendo esquina, el patio esta adornado con los escudos de los Guzmanes y un caldero lleno de serpientes. En la entrada se puede ver a San Agustín lavándole los pies al Cristo peregrino. Al final de la calle se encuentra la Catedral, apoyada sobre las termas romanas. Las portadas del templo están adornadas con escenas del cielo y el infierno y esconde una anciana en la fachada principal y un esqueleto en la fachada sur. La Basílica de san Isidoro esconde numerosas pinturas y esculturas que representan el sacrificio de Isaac, los símbolos del zodiaco, el calendario agrícola y escenas de la pasión. Para terminar el recorrido en San Marcos, decorado con conchas y el emblema de la orden de Santiago, una espada en forma de cruz, y tres calabazas con sus palos.