La brutalidad del crimen dejó rastro en León

NORBERTO
El asesinato que se cometió la noche del 11 de diciembre del año 2000 -en la imagen aún se observa el rastro de sangre que dejó la víctima tras ser arrastrada- conmovió a la opinión pública por su brutalidad. El fallecido, un joven asturiano, se encontró casualmente en la calle con uno de sus asesinos. Tras invitarle a tomar calimocho en un bar de la capital, abandonaron el establecimiento y se dirigieron al parque de La Candamia, en las afueras de la ciudad. La víctima recibió un primer navajazo en la cabeza, al que siguieron otros cien. Uno de ellos le atravesó el cuerpo desde el esternón hasta el ombligo.