Esperan que el polígono de Ventas Oeste les traiga comercios, nuevo asfaltado y zonas verdes
Los vecinos de la Inmaculada reclaman más semáforos en la Avenida Asturias
El tráfico y la velocidad se dibujan como los mayores problemas de este barrio leonés

Vista de los regueros de agua que recorrían las calles del barrio tras una fuga
Se podría decir que el barrio de la Inmaculada «es uno de los más olvidados de León». Por eso el presidente de su asociación de vecinos, Carlos Fernández Redondo, resume con estas contundentes palabras el estado en el que se encuentra la zona «no tenemos de nada porque ha estado abandonada durante mucho tiempo». Los principales problemas que plantea el barrio son la mala comunicación con el resto de León y la escasez de semáforos y pasos de peatones en la Avenida de Asturias. Carlos Fernández considera «imprescindible» señalizar con una pancarta el único semáforo de la Avenida Asturias para avisar a los conductores. El citado semáforo sólo se pone en rojo cuando los coches pasan a más de 50 kilómetros por hora pero los conductores «no lo respetan». Por eso, la solución de un badén como medio para obligar a reducir la velocidad es una de las medidas que propone el presidente. Más pasos de cebra El tráfico se plantea como uno de los mayores problemas del barrio. Es una zona en la que «la mayoría de la gente es mayor» y, en consecuencia, para ellos es más difícil cruzar las calles. Si a eso se le suma el hecho de que no hay pasos de peatones suficientes, la peligrosidad aumenta cuando los ancianos intentan cruzar por el medio de la carretera. La falta de salidas de salidas del barrio a las carreteras principales que lo comunican con León hacen que se formen largas hileras de coches entre la calle Cantamilanos y la avenida Asturias. Por eso, el presidente de la asociación de vecinos dice que «es prácticamente imposible salir hacia León en hora por esta calle». Más autobuses El transporte urbano tampoco es bueno, «sólo hay un autobús cada hora», asegura el presidente de la asociación de vecinos. Esa situación agrava la sensación de aislamiento que sufre el barrio y dificulta la comunicación con León. Esto afecta sobre todo de las personas mayores que carecen de vehículo propio y que tienen que desplazarse hasta el centro para realizar sus compras debido al hecho de que en el barrio no existe más que una pequeña tienda de comestibles. Por eso Carlos Fernández comenta que en el autobús que baja a León los usuarios van «como sardinas» y propone «reforzar el servicio, sobre todo en las horas principales del día» para mejorar el transporte de pasajeros y la comunicación entre el barrio de la Inmaculada y el centro de León. Mejoras en seguridad En materia de seguridad asegura que el barrio está «bastante bien». Recuerda los problemas de droga que hubo en el vecindario hace algunos años pero inste en que «es algo que ya se ha solucionado; aunque nos gustaría que hubiese más presencia policial, como a todo el mundo». El presidente destaca la buena convivencia que existe entre los vecinos de la zona que, en cierta medida, «recuerda a un pueblo porque todos nos conocemos». En este sentido, destaca que el barrio «es de lo más tranquilo y vivimos con total seguridad». En cuanto a la convivencia entre payos y gitanos asegura que «no hay ningún problema, hay una convivencia tranquila y armoniosa en la que todos nos conocemos». Más parques La situación de las aceras es algo que también preocupa a los vecinos. El presidente comenta que «ya ha habido varias caídas de personas que caminaban por ellas ya que a los lados de las mismas hay una serie de árboles plataneros cuyas raíces han levantado todo el suelo, incluso hay algunos que llegan a romper el de casas colindantes». Carlos Fernández comenta al respecto que «desde la parcela desde la que se va a hacer el centro cívico hasta los Hospitales hay unos 500 metros de aceras reventadas». Dice que el Ayuntamiento ya les prometió en su día quitar estos árboles pero que todavía no lo han hecho y espera que cuando comiencen las obras del polígono Ventas Oeste, este tipo de obras vea la luz. La falta de zonas verdes es algo que paradójicamente afecta a los vecinos porque «a pesar de estar rodeados por praderas no hay ni un solo jardín. Lo más verde es el campo de fútbol». «En el nuevo polígono de viviendas sí que van a hacer zonas verdes pero en el resto del barrio no haya ninguna y -sentencia- eso no está bien». Contentos con Ventas Oeste El nuevo grupo de viviendas que va a construirse en Ventas Oeste es lo que más positivamente ven los vecinos del barrio. Carlos Fernández considera que toda la población nueva que van a atraer las viviendas va a repercutir muy positivamente en la zona porque «atraerá comercios, gente y se mejorarán las vías de comunicación con León». La asociación lleva más de doce años en funcionamiento y cuenta con unos 130 socios, de los 800 vecinos que tiene el barrio.