Acuerdo pendiente de revisión
El éxito de la ecuación prevista por las administraciones -ideada por la Comisión Europea- para incentivar el abandono del cultivo de remolacha con el fin de lograr una drástica reducción de la producción azucarera depende de un factor clave: es necesario que la superficie cultivada se reduzca a la mitad para que las indemnizaciones e incentivos del cultivo alcancen su grado más alto previsto. Aparecen ya las reivindicaciones de una mayor implicación de los organismos para garantizar un precio máximo de 39 o 40 euros por tonelada de materia prima. «A ese precio se puede llegar a pagar la remolacha si se cumplen todos los parámetros establecidos por la aplicación de la OCM», advierte Matías Llorente, del sindicato agrario Ugal, que agrupa a uno de los colectivos remolacheros más importantes de León. El sindicalista agrario no duda en pedir a la Junta una implicación clara: «Si la gente no abandona hasta el 50% será necesario que se vuelve a revisar el acuerdo con las administraciones para que la indemnización se incremente en 9 euros posibiliten un precio más competitivo para los que se quieren quedar y terminen por convencer a los que quieren abandonar y aún se resisten a irse», apunta. Espinosa lo ve rentable La ministra de Agricultura y Pesca, Elena Espinosa, negó que el cultivo de remolacha haya descendido en un 30 por ciento y animó a los agricultores a sembrar, ya que se mostró convencida de que el cultivo «sigue siendo rentable». La ministra instó a que «planten y cultiven», porque la remolacha «tiene futuro y va a salir adelante. Si deciden no cultivar no será porque no es rentable», dijo.