Diario de León

Más de diez mil coches se acercaron al camposanto de la capital

El lunes empiezan las obras de reforma del cementerio de León

Ángel Valencia destacó «la normalidad» con la que se desarrolló el Día de Todos los Santos Reportaje:

Durante toda la jornada de ayer, el goteo de coches fue constante en los accesos al cementerio

Durante toda la jornada de ayer, el goteo de coches fue constante en los accesos al cementerio

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S. C. Anuncibay - león
León

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El Ayuntamiento iniciará la próxima semana la reforma del cementerio de León. El camposanto cambiará de cara con la nueva iluminación que se va a instalar en el recinto. Además, según anunció el presidente de Serfunle, Ángel Valencia, se van a renovar los nichos que flanquean la calle principal del cementerio, «porque son los más viejos». La partida presupuestaria para acometer este proyecto, aunque no ha sido detallada, prevé también la pavimentación de las aceras centrales. «En seis meses estará terminado», detalló el edil, a la vez que recordó que, con la finalización de este propósito, el recinto se modernizará. «El próximo uno de noviembre tendremos un espacio muy diferente», apuntó. El ambiente y el recuerdo La tradición, mezcolanza confusa de sentimientos y recuerdos, engalanó ayer las calles de León, las que van al cementerio. En una procesión tranquila, con su rutina, la de los atascos, los coches -había diez mil, según el concejal de Tráfico-, buscaban entre las calles los santos que no caben en el calendario. Ayer fue su día, el de todos. Una jornada cristiana a la que todavía le queda algún vestigio pagano. La noche del 31, que aquí también es la de halloween, arrancaba a jirones -de la cultura americana- su fiesta, la de los Muertos, para dar paso a la caravana del recuerdo que, apelotonada, hacía cola a la entrada del cementerio de león desde primera hora de la mañana. No faltaba nadie, desde el nieto al abuelo. Las flores, no eran todo crisantemos, abrazadas al epitafio, -cada ramo a su difunto- se afanaban por coronar el alma de los que ya no están. Mientras, los rezagados hacían cola -llegaba hasta el cruce con Fernández Ladreda- en la avenida de Madrid, la calle que desahogaba a la Ronda Sur. A las doce, la eucaristía arrebatada al cielo los primeros rayos de sol que, tímidos, se sumaban a la homilía. La jornada se desarrolló sin incidentes y el dispositivo policial funcionó.

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