El procesado había denunciado a la víctima por malos tratos: «Me abofeteó delante de sus hijos»
«En algún momento podría pegar a una mujer, pero no se me ocurriría matarla»
El acusado por el crimen del maletero se declara inocente: «Sospecho quién fue, pero no hay pruebas»
El acusado por el crimen del maletero reconoció ayer que en algún momento podría llegar a pegar a una mujer «pero nunca la mataría», justificó las manchas de sangre de la víctima que aparecieron en su casa alegando que la fallecida había sufrido un corte mientras le ayudaba a realizar la mudanza y manifestó que tenía sospechas de quién pudo cometer el crimen: «Pero no puedo acusar a nadie, no hay pruebas». También recordó que había presentado una denuncia por malos tratos contra la finada: «Llegó a abofetearme delante de sus hijos» y se declaró inocente de los hechos que se le imputan: «Su muerte me afectó bastante, no he tenido nada que ver en los hechos». La sección primera de la Audiencia Provincial inició ayer el juicio que se sigue contra un leonés de 35 años, procesado como supuesto autor del asesinato de la que había sido su compañera sentimental, cuyo cadáver apareció en avanzado estado de descomposición a mediados de septiembre del 2004, en el maletero de su propio coche, aparcado en el Paseo de Salamanca, envuelto en una manta y con signos evidentes de violencia. El fiscal solicita por estos hechos una pena de 18 años de prisión, más 80.000 euros de indemnización para cada uno de sus dos hijos y 10.000 para la madre de la víctima. La acusación particular, que defiende a la familia de la fallecida, eleva la pena a 20 años, y la acusación popular, la Asociación Clara Campoamor, coincide en las calificaciones. La defensa entiende que procede la libre absolución por falta de pruebas, ya que considera que el registro que se practicó en el domicilio del imputado, no se ajusta a derecho y quebranta el derecho constitucional a la inviolabilidad del domicilio, por lo cual, los datos allí recogidos, no tienen validez judicial. Contradicciones El imputado reconoció no haberse sorprendido cuando la Policía Local de San Andrés se presentó en su casa («¡Ah, venís por lo de Dori!») porque días antes había sido inquirido por la Policía Nacional respecto a la desaparición de la joven, y se contradijo en buena parte de las declaraciones prestadas anteriormente ante la policía y la Guardia Civil. Así explicó que nunca destrozó el coche de la mujer, que no se dedicó a merodear por los alrededores de su casa para que volviera con él, tras acabar la relación y que nunca dijo: «Para que se vaya de mi casa, o la doy una hostia o la mato». Tampoco mandó una carta a su domicilio con un dibujo de un ahorcado y restó trascendencia a la supuesta intención de la víctima de cambiar el testimonio que prestó en su día respecto en torno a un incendio en una casa de Trobajo del Camino, por el que se imputó al procesado. «Ni hubo juicio ni sé si algo que ella supiera me podía perjudicar». «La sangre que había en mi casa es de un corte que se hizo un día que me ayudó con la mudanza» «Desconozco si ella sabía algo que me pudiera perjudicar en el tema del incendio de Trobajo» «Yo no dije a la Guardia Civil que para echarla de casa sólo podía o darle una hostia o matarla»