Los expertos estudian su avance en previsión de que entre en el Bierzo
El fuego bacteriano alcanza a los frutales del municipio de León
Una plantación de 23 perales del Coto Escolar es cortada tras apreciarse la enfermedad en dos

El Coto Escolar ha registrado dos casos de fuego bacteriano
El Coto Escolar ha registrado uno de los primeros casos de fuego bacteriano en el área de la capital leonesa y su alfoz, donde ya se han iniciado las labores para controlar el brote, centradas en la poda del entorno de los árboles que han sido afectados y en la eliminación de un tipo de arbusto ornamental, de frutos redondos y rojos abundante en la N-VI, que actúa como huésped de la bacteria transmisora: la Erwinia amylovora, que afecta a los frutales. La entrada del brote en las instalaciones del Coto Escolar, situado en la avenida El Parque, afectó a dos perales, aunque los responsables del proyecto, dependiente del Ayuntamiento de la capital leonesa, decidieron solicitar el análisis de toda la plantación, sin distinción de razas, y resolver la poda de los árboles cercanos. Veintitrés perales en total, cuyo espacio será ocupado por una nueva remesa de melocotoneros, pero que siembra en las autoridades medioambientales la necesidad de un control estricto para que su extensión no alcance zonas en las que la presencia de los frutales es sinónimo de industria, como es el caso de la comarca del Bierzo, donde se recogen alrededor de 15 millones de kilos de peras y manzanas y que este pasado verano ya estuvo en alerta por la inmediatez de la plaga que afectó a La Cepeda, donde no se podrán plantar estas especies en los próximos dos años después de que la bacteria se llevara cerca de 6.000 árboles en la zona. Síntomas de la enfermedad Los síntomas del fuego bacteriano se manifiestan de diversas formas: en ramilletes florales, por un ennegrecimiento y aspecto aceitoso; en los brotes, por un curvado del extremo en forma de cayado; y en el interior de la corteza de madera, donde se observan zonas rojizas. Los expertos afirman que su detección precoz puede frenar el avance, pese a estar trasmitida por insectos.