| Reportaje | Nuevo patriarca calé |
El pueblo gitano encuentra al sucesor del Tío Caquicho
Ignacio Jiménez Bermúdez será el nuevo patriarca de la etnia calé en la provincia leonesa, un cargo para el que señala que será importante seguir los pasos de su antecesor

Ignacio Jiménez Bermúdez posa en la plaza de La Robla, donde ya era responsable del pueblo gitano
Un gitano de respeto. Así define Ignacio Jiménez Bermúdez (León, 1944) su función al frente del pueblo gitano leonés. Después del Tío Caquicho, el «arreglador» que rigió durante años los designios de la etnia, el nuevo calé que asirá el bastón de mando afronta su época de «pacificador», con el ejemplo de su predecesor en el cargo de patriarca como aval y la meta de la progresiva inserción social como objetivo. Conoce a todo el colectivo gitano de la provincia, que sabe que, «como dejó bien enseñado el Tío Caquicho, no se van a permitir los actos delictivos ni de droga», aunque reconoce que no tiene «una varita mágica para actuar». Sí, para dejar claro ante toda la comunidad «la labor social que hay que hacer de inserción social, camino que ya recorrió el anterior patriarca, del que Ignacio Jiménez Bermúdez fue asesor en algunas ocasiones. «Para igualarlo será muy difícil porque participaba donde se le solicitara y tenía una experiencia muy reconocida ante autoridades, gracias al respeto que forjó entre payos y gitanos», concede, al tiempo que afirma que «será un orgullo solucionar los conflictos siguiendo los pasos del Tío Caquicho». Para llevar adelante este propósito, el nuevo patriarca apunta que «son importantes las reuniones entre todos los gitanos para poder precisar consejos y rectificar cualquier conflicto», lo que reafirma más aun que sabe escuchar. Para eso ha sido designado. Para eso y para mediar. Para ser esa persona que se responsabilice de los conflictos. Un cargo que es «una satisfacción personal, pero también un alto grado de responsabilidad ante el futuro». Cristiano, «como todos los gitanos», Ignacio Jiménez Bermúdez señala que el ejemplo de «fuerte comunión humana de la iglesia evangelista» es importante para la etnia. Un colectivo de cerca de 3.000 personas con nuevo patriarca. Un gitano de La Robla, donde hace años que es ley, casado, padre de 7 hijos y abuelo 16 nietos.