| Crónica | En primera persona |
«Siempre me toca a mí...»
El joven que habitaba en la casa siniestrada volvió en solitario al lugar del suceso

Aspecto que presentaba la entrada a la casa del siniestro
«Yo no le puedo decir nada, el dueño de la casa es este chico que sube ahí con mi compañero. Pregúntele a él». El policía sabe de la tensión del momento, y rehúye una situación incómoda. El propietario del inmueble ha vuelto al que hasta ayer era su hogar, para recoger las últimas pertenencias, y en el ambiente se mezclan la tristeza y la incertidumbre. «¡Todo me tiene que pasar a mí, todo me tiene que pasar a mí!», lamenta, mientras quita los grilletes a la puerta con unas tenazas de tamaño considerable. «Es que estoy un poco nervioso». La familia ha decidido rechazar el piso de acogida que se les ofrecía: «Ya he dado orden en el banco de que cambien los recibos de la luz y del agua» explica el joven al municipal. Y después se va. Año nuevo no siempre asegura mejor vida.