Diario de León

Del «rastru» a la cola de pavo

La gran afluencia de público y el interés despertado obliga a ampliar la exposición de los ramos leoneses del centro cultural Juan Antonio Posse de San Andrés hasta el 7 de enero

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Nuria González - san andrés
León

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San Andrés del Rabanedo ha recuperado con mucho éxito una de las tradiciones más antiguas de la provincia leonesa, la del ramo. A través de un concurso ha conseguido reunir una serie de obras que han despertado la curiosidad tanto de los que conocen esta tradición como de aquellos que apenas saben de su existencia. Precisamente, la gran afluencia de público y el interés despertado por esta muestra ha obligado a la Concejalía de Cultural de San Andrés a ampliar la exposición de los ramos, que debería haber cerrado sus puertas el día 29, hasta el próximo 7 de enero. Los ejemplares que reúne la exposición proceden del primer concurso del ramo leonés que se ha organizado estas Navidades y que ya tiene premiados. Así, el ramo leonés elaborado por Jeremías Fernández Sandoval ha sido el ganador de este primer certamen que ha organizado la Concejalía de Educación y Cultura del Ayuntamiento de San Andrés y que se falló en la Casa de Cultura de San Andrés,. donde permanecen expuestos. El ganador ha recibido 200 euros. El segundo premio, de 100 euros, ha recaído en el ramo de Mauricio González Iglesias. Concha Casado, Senén Bernardo, Carmen Fernández Blanco y María Prieto Rodríguez formaron parte del jurado que eligió las obras ganadoras. El Ramo es, en definitiva, una tradición específicamente leonesa que no sólo protagoniza o encabeza determinados rituales navideños, sino también otro tipo de celebraciones repartidas a lo largo del año, tales como fiestas patronales, romerías o peticiones, y que también sirve para adornar o embellecer todos esos acontecimientos y los mismos locales donde tienen lugar éstos. El soporte donde se llevaban las ofrendas fue en principio un ramo o rama de árbol, que luego vino a significar la ofrenda misma, más tarde, esta rama se sustituye por un armazón de madera, en ocasiones muy simple, en otras más elaborada, que se cubre de vistosos adornos: puntillas, cintas de colores, ramas, vellones de lana, alguna fruta de invierno y roscas. En la tradición leonesa, las velas se incorporaban a los adornos del armazón en el que se montaba el ramo, conmemorando así el triunfo del sol sobre las tinieblas, algo celebrado por la mayoría de culturas desde la antigüedad. Existen hasta cuatro tipos distintos, según su forma. El rastru tiene forma de aperto de labranza, consta de cinco tablones y la tabla superior está taladrada para que la atraviesen las velas. La margaritina es un ramo de madera labrada con un símbolo solar en el centro. Los triangulares son las formas que más recuerdan al árbol y se adornan como los anteriores. Por último, los que tienen forma de cola de pavo real son los más elaborados ya que están realizados en madera tallada.

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