Ring, ring,...
Más de un año lleva el alcalde de Villaquilambre, Miguel Hidalgo, llamando a la puerta de Miguel Martínez, para negociar su vuelta al partido y la de todos sus concejales
Aunque todo parece precipitarse en estos últimos días, como no puede ser de otra forma porque las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina, las negociones entre el hoy alcalde de Villaquilambre, Miguel Hidalgo, y el secretario general del Partido Socialista de León, Miguel Martínez, se iniciaron hace muchos meses. De hecho, Miguel Hidalgo llevaba más de un año llamando a las puertas de Miguel Martínez, mejor, al teléfono del alcalde de San Andrés del Rabanedo, y hasta el mes de julio pasado siempre recibía la misma respuesta: el telefóno al que llama se encuentra apagado o fuera de cobertura en estos momentos. Fue en julio pasado, cuando Miguel Martínez -que mira que se hizo de rogar- descolgó el móvil y contestó a Miguel Hidalgo, quien quería poder arreglar la situación que él mismo había creado con su partido en diciembre del 2003, cuando firmó la moción de censura con el PP y echó de la alcaldía al leonesista Lázaro García Bayón. Ahora los dos migueles parecen estar hablando más y más, pero las posturas no parecen acercarse. Miguel Martínez le exige a Hidalgo una rectificación y que pida disculpas al partido por su actuación y la de sus concejales hace ahora más de tres años y, además, no le garantiza la vuelta de su equipo, sólo la de él. El no de Hidalgo Ante esto Miguel Hidalgo ha dicho no. El regidor no puede aceptar, y así lo ha hecho saber, encabezar la lista del PSOE en Villaquilambre si antes el partido no ha vuelto a admitir en sus filas a los que han sido más que sus concejales, su equipo, sus principales valedores y defensores. Esta condición -la vuelta al PSOE de todo su equipo- es irrenunciable para Miguel Hidalgo. ¿La aceptará Miguel Martínez? Porque que nadie se engaña, ésta es una decisión que tomará sólo Miguel Martínez. Aquí no intervendrán -y lo han intentado- otros personajes del partido, ni siquiera el propio secretario autonómico, Ángel Villalba, quien sí vería con muy buenos ojos la reincorporación de Hidalgo y sin tantas exigencias como las que le está pidiendo el secretario provincial. Pero la afrenta Hidalgo la hizo contra Martínez, a quien no hizo caso en el 2003 fue a Miguel Martínez y eso Hidalgo lo sabe bien.