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Los problemas de la e-basura Ordenadores tan pesados como un rinoceronte

Las crecientes montañas de desperdicios tecnológicos son ya un quebradero de cabeza para gobiernos, empresas y organizaciones que no saben qué hacer para deshacerse de ellas

Publicado por
Julio César Rivas canadá - efe | canadá

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En un mundo que cada vez depende más de electrodomésticos y computadoras, la basura electrónica (e-basura) se ha convertido en un quebradero de cabeza que gobiernos, empresas y organizaciones no gubernamentales quieren atajar, pues no saben qué hacer con las crecientes montañas de desperdicios electrónicos. Es cierto que cada vez la sociedad está más concienciada con la necesidad de reciclar la basura: papel y cartón en el contenedor azul, plásticos y envases en el amarillo, vidrio en el verde y las pilas en uno pequeñito que suele ser también de color verde, mientras que los desperdicios orgánicos los arrojamos en el contenedor de siempre. Pero, ¿Qué hacemos cuando queremos deshacernos de nuestro viejo ordenador, del frigorífico que ya no funciona o de la cámara de fotos que ya no sirve? La Agencia Europea del Medio Ambiente calcula que el volumen de e-basura aumenta tres veces más rápidamente que otras formas de basura municipal hasta el punto de que el volumen total pronto será de 40 millones de toneladas métricas, suficiente para llenar una fila de camiones que recorrería la mitad de la circunferencia de la Tierra. Para atajar el problema, la UNU, el Programa de Medio Ambiente de la ONU, la Agencia de Protección Medioambiental de EEUU (EPA), universidades de los cinco continentes y empresas como Dell, Microsoft, Hewlett Packard (HP) o Philips se han unido en la iniciativa «Solucionar el Problema de E-Basura» (StEP por sus siglas en inglés). StEP pretende estandarizar los procesos de reciclado globalmente para recuperar los componentes más valiosos de la basura electrónica, extender la vida de los productos y armonizar las legislaciones y políticas. Los especialistas aseguran que uno de los mayores problemas para el reciclado de e-basura es la falta de una ley para todos, pues cada país tiene diferentes objetivos y medidas, incluso dentro de la Unión Europea, lo que en pocos años obligará a una empresa como a HP (Hewlett Packard) a enfrentarse casi con un centenar de leyes en todo el mundo. Pero llegar al objetivo final de StEP es un proceso complejo que requerirá medidas legislativas, educación de los consumidores y cambios en la industria. Por ejemplo, que los fabricantes se verán obligados a «rediseñar sus productos para que puedan ser más fáciles de reciclar y se puedan recuperar mejor los materiales valiosos o tóxicos». Aquéllos que han tenido que levantar un ordenador de sobremesa en alguna ocasión saben que no es precisamente un producto ligero. Pero lo que probablemente no saben es que de hecho un ordenador supone un «peso» igual que el de un vehículo SUV o un rinoceronte, 1.800 kilos. ¿Sorprendido?. La Universidad de las Naciones Unidas (UNU) y el investigador alemán Ruediger Kuehr calcularon el peso en 2004 y llegaron a esta reveladora conclusión. En el libro Computers and the Environment , Kuehr señaló que la fabricación de un ordenador de sobremesa con una pantalla plana de 17 pulgadas necesita de al menos 240 kilos de combustibles, 22 kilos de productos químicos y 1.500 kilos de agua. En total, 1,8 toneladas de productos. Con metales preciosos Seguro que no sabías que para la producción de electrodomésticos y ordenadores se utilizan metales preciosos, como el oro o la plata. Pero la creciente demanda de otros metales los está convirtiendo en materiales de extremo valor. Es el caso del indio, un derivado del zinc que se utiliza en más de 1.000 millones de productos cada año, desde pantallas planas a teléfonos celulares. En los pasados cinco años, los precios del indio se han multiplicado por seis y en la actualidad es más caro que la plata. Aun así, el reciclado de indio sólo se realiza en un puñado de instalaciones en Bélgica, Estados Unidos y Japón, país donde a través del reciclado se obtiene casi la mitad de sus necesidades de ese material. Igual sucede con el bismuto, utilizado en soldaduras para evitar el uso de plomo que ha duplicado sus precios desde 2005 y el rutenio, utilizado en resistencias y discos duros.

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