Diario de León

| Entrevista | Miguel López | El Gobierno reconoce que no le «hace gracia» que se reduzca el mapa agronómico de España

«Para hablar de fusión hace falta unidad de acción, que es escasa» El plan de reconversión del cultivo de remolacha se iniciará en otoño La superficie de cultivo bioenergético se multiplicó por diez en los dos últimos años

El dirigente agrario apuesta por el sindicalismo en defensa de agricultores a título principal frente al del reclamo de ayuda

Miguel López, ayer en León, en un receso del foro agrario de la Coag

Miguel López, ayer en León, en un receso del foro agrario de la Coag

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L. Urdiales L. Urdiales - redacción redacción l. u. | redacción
León

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Dirige la primera organización sindical agraria de España y se muestra seguro de que la estrategia de mantener la independencia política le reportará mayor aceptación entre la militancia. Miguel López presidió ayer en León un foro agrario que acentúa la presencia de la siglas de Coag en la provincia «donde siempre hemos estado» después de la tormenta interna que ha vivido la organización. -La reducción de activos en el campo leonés no afecta al número de siglas que los representan. ¿Cómo se puede explicar? -Que haya cuatro organizaciones, con sus ideas y propuestas, no significa que exista deterioro. Los planteamientos son legítimos y diferentes. Lo que a mí me preocuparía es que el nivel de interés o representatividad no fuera el adecuado, que no es el caso. -¿Nadie está dispuesto a contemplar fusiones? -Hace falta que se den circunstancias. Primero se debe analizar una situación de unidad de acción que parece imposible y escasea cuando hay organizaciones que defienden que lleguen ayudas al campo por dejar de producir. Nosotros estamos en defensa de la ayuda, pero acoplada, que se asigne para mantener la actividad, el empleo, la creación de riqueza. -Es decir, que la voz única en el campo es una utopía. -Yo entiendo que ese planteamiento que sí aparece en otros países europeos forma parte de un proceso más amplio. Vamos a hablar de puntos en común, en los que coincidimos varias organizaciones. -¿Dónde se localiza el patrimonio sindical de Coag? -Nuestro modelo de sindicalismo agrario es una defensa del segmento de los agricultores a título principal, que el colectivo sea parte activa del mundo rural. -¿No hay ya tendencias que hacen sombra a ese modelo? -Las habrá, pero nosotros no vamos a defender a quien va a al campo a invertir sin tener en cuanta si se va a quedar, qué va a crear, o si lo hace por probar suerte como otra actividad económica más; no al absentista, o al que saca provecho de beneficios económicos que no tienen nada que ver con el asentamiento de población en el campo, creación de riqueza o bienestar. -¿La Coag queda intacta tras la batalla interna, o fratricida? -La Coag vive de su independencia política. Hubo un intento político de controlar la organización y hubo quien se dejó llevar por ello. Y aquí siempre ha prevalecido la independencia, el interés de agricultores y ganaderos, no de otros. Eso es lo que se puede decir. El resto, lo ha dicho el comité de garantías, que ha especificado las medidas disciplinarias. -¿Se toman las elecciones a cámaras en diciembre como una medio para pulsar la fuerza? -La UCCL no puede utilizar la siglas de Coag en cinco años. Es una decisión disciplinaria. Ya veremos lo que ocurre. Ya veremos a quién elige el afiliado. -¿Les han molestado ciertas críticas por la presencia de Zapatero en la asamblea de Coag? -También estuvo en la anterior y nadie dijo nada. Y también estuvieron el PP e IU. No hay vinculaciones políticas de ningún tipo. 1396927554 El Ministerio de Agricultura acometerá en otoño el plan para reestructurar el sector remolachero en España. Es la primera reacción ante el nuevo borrador que prepara Europa para incentivar, más, el abandono del cultivo de la remolacha, y que tiene por objeto principal la cuota asignada a España. «Al Gobierno no le hace ninguna gracia que el campo español pierda capacidad productiva ni que se empobrezcan los colores del mapa agronómico en España», manifestó ayer Francisco Mombiela, director general de Agricultura del Ministerio de Agricultura, ponente en el foro nacional agrario de Coag celebrado en el Hostal de San Marcos. En ese debate, que unió la posición de la industria, de los cultivadores y de las administraciones frente al futuro de la remolacha, además de abordar el futuro de los biocarburantes como posible alternativa, Ebro respaldó la estrategia de mantener las industrias en el entorno donde el territorio defienda la permanencia del cultivo. «En esa posible reordenación, La pervivencia de la fábrica de La Bañeza es para nosotros incuestionable», reiteró Diego Valle, ejecutivo de la industria azucarera, que manejó el porcentaje de reducción del cultivo en un 50% por la propia elección de los agricultores «que así podrán acceder a la máxima ayuda que prevé Europa para compensar el nuevo precio. Ebro prevé que sólo en León se cultive la próxima campaña 1,2 millones de toneladas, sobre la cuatro que hay ahora contratadas. La nueva propuesta europea de elevar a 40 euros por tonelada las ayudas para los agricultores que elijan abandonar el cultivo pesó en las intervenciones. «Así nos vamos todos, aquí y en Andalucía», vaticinó un agricultor desde el público. Frente a incentivos, precios. «Si los precios internacionales mejoran está claro que mantendremos la producción; tenemos agricultores y zonas tan productivas como las más de Europa. Alemania y Francia no están pensando en disminuir la producción, creen que existe un futuro en la remolacha y que los precios pueden estabilizarse o incluso mejorar dependiendo de cómo vayan otras alternativas», terminó por sugerir Mombiela, dentro de la versión ministerial, al distinguir al remolachero como «el profesional más competitivo en la agricultura». El secretario general de Coag, Miguel López, cuestionó que se haya elevado en España la cota de abandono en el 50% y animó mantener el cultivo a pesar del mensajes que envía Europa. Francisco Amarillo, director general de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura, señaló la explosión del cultivo bioenergético como un síntoma de la aceptación que este modelo productivo ha encontrado entre ,los agricultores. «España pasó de 20.000 a 200.000 hectáreas en un año. El grueso se asienta en la siembra de cereales para la obtención de bioetanol, aunque la introducción de nuevos contratos de cultivos bioenergéticos añade otras posibilidades», avanzó el directivo ministerial, en relación a los cuatro modelos para contratar colza y girasol para producir biodiésel. Amarillo se refirió así a parte de las actuaciones del Gobierno en defensa y en respaldo de un sector que se antoja decisivo para sostener la economía agraria. Por otra parte, la Coag presentó la Coaguía, una agenda práctica para el sector agrario.

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