Año de la abundancia
Las precipitaciones obligan a la CHD a soltar la misma cantidad de agua que entra a los pantanos leoneses, todos a punto de alcanzar su nivel máximo de capacidad
Sólo se acumulan reservas hídricas en el pantano de los Barrios de Luna. La superficie de los pantanos leoneses no tiene cabida para retener más agua, a pesar de que aún con la campaña de riego iniciada, las condiciones meteorológicas son propicias para aumentar el valor de los embalses. La CHD, que gestionó el año pasado un año con ciertas dosis de escasez de recursos, se enfrenta esta primavera a la situación opuesta. Riaño, que recibe el caudal más generosos de cuantos se regulan con presas en la vertiente leonesa a la cuenca del Duero, registraba ayer una entrada de 43 metros cúbicos de agua por segundo; la misma cantidad que se libera por la compuerta de la presa de Las Salas. Así baja el Esla, agitado además por el resto de afluentes, con caudales desorbitados por las lluvias caídas desde la pasada semana. El embalse de Riaño roza los seiscientos treinta hectómetros cúbicos; porcentualmente, el 96% de su capacidad. Una secuencia similar se repite en la cabecera del Porma, donde se libera más agua de la que entra en el pantano (22 metros cúbicos frente a los 20 que entran a la presa). La única retención posible se advierte en el pantano de referencia del sistema Luna Órbigo, donde la CHD deja aproximadamente la mitad de agua que recibe el embalse. Mantendrá esta operación mientras lo permitan las precipitaciones que, también en forma de nieve, exageran los registros hidrológicos propios de estas fechas. El Luna camina a los 300 hectómetros cúbicos (sólo a ocho de su capacidad total), en el extremo contrario de la situación que presentaba el año pasado, cuando no fue capaz de llevar sus reservas más allá del 70% de su capacidad. La predicción meteorológica anuncia una prolongación de este balance. Lluvias durante la semana. Con nieve en los puntos de hasta 1500 metros de altitud. La nieve, que ayer cayó a cotas de 1.200 metros, acentúa las previsión boyante de recursos hídricos en la cabecera de los ríos leoneses. Los caudales fluviales han llegado en algunos casos al límite de la cabida de los cauces; el Cea y el Bernesga son un ejemplo notable de esta circunstancia. La campaña de riego se ha ralentizado en una primavera en la que se acumulan detalles que delatan un año de abundancia de agua.