La Universidad pide a las patronales que orienten a los emprendedores hacia estos nichos de mercado
La industria se ve obligada a importar tornillería, embalajes y material gráfico
Un buen número de pymes podrían abastecer las demandas de las grandes empresas Valenci

Julio Lago, Jorge Álvarez y David Pacho, ayer durante la presentación del informe en la Universidad
Las principales industrias leonesas tienen que importar productos como tornillería, embalajes e impresión gráfica, que necesitan continuamente para su actividad pero que no se producen en la provincia. Eso convierte a estos sectores en importantes nichos de actividad para potenciales emprendedores, que tendrían «clientes naturales» asegurados para su producción, ya que los industriales se muestran dispuestos a comprar estas mercancías en el punto más cercano a sus fábricas donde se produzcan. Es una de las conclusiones más novedosas del Barómetro Industrial de León, que por quinto año consecutivo presenta un equipo de la Universidad de León encabezado por el profesor titular Julio Lago. Según el informe, las industrias leonesas detectan carencia de mayoristas de suministros industriales en los elementos antes citados, que tienen que comprar en Asturias o Valladolid, o incluso en Madrid, Valencia o Alicante. Por eso, desde la Universidad se pide a las patronales Federación Leonesa de Empresarios y Círculo Empresarial Leonés que llamen la atención a potenciales emprendedores sobre la oportunidad de negocio de estas actividades. El informe, realizado también por los economistas David Pacho y Cristina Modino, el censor de cuentas Jorge Álvarez Viñuela y el asesor Javier Álvarez Martínez, revela que la industria está relegando a la construcción como principal motor económico, pero advierte también que el comportamiento del sector en la provincia no es lo suficientemente dinámico como para superar las lacras históricas de la economía local, fundamentalmente la dependencia de las pensiones. De hecho, la participación de la industria en la creación de riqueza leonesa ha decrecido hasta el 22% en los últimos cinco años (siete décimas menos que en el 2000); y en los últimos seis años se han perdido 8.100 empleos industriales. También es verdad que buena parte de estos resultados negativos vienen determinados por la crisis de la minería del carbón, que lastra los resultados del todo el sector. Aún así, la industrial local no es lo suficientemente fuerte. «No queremos ser pesimistas, pero la realidad se muestra de nuevo contundente. Sin embargo, sí es verdad que el momento actual es determinante para el futuro leonés, es el momento en el que hay que dar un golpe de timón. Estamos ante una situación que, si se consolida, puede ser un importante punto de desarrollo. Se anuncian muchos proyectos, pero la experiencia nos lleva a ser cautos. A la economía leonesa le sobran promesas y le faltan realidades», explica el profesor Lago. Valencia de Don Juan se afianza como tercer foco empresarial de la provincia, después de León y Ponferrada, con el triunfo de un modelo de desarrollo endógeno que comenzó a gestarse en 1996 alrededor de las industrias locales de arcilla, madera de chopo y uva de prieto picudo. Una consolidación en la que economía y demografía han discurrido de forma paralela, y que en los últimos diez años han llevado a Coyanza a ganar 586 habitantes ( en el 2006 había 4.412 censados). El Barómetro Industrial propone también una apuesta definitiva por el Polígono Industrial de Astorga, ubicado en un «cruce de corredores económicos» potenciado por la modernización de las carreteras y que se encuentra además en el punto medio del camino histórico entre León y Ponferrada. «Su impulso no sólo consolidaría este eje, sino que tendría efectos positivos sobre la ordenación y el poblamiento del territorio; porque está en el ugar idóneo del mapa industrial para ser el cuarto foco empresarial de la provincia».