Los que más saben de la basura

Colegio San José Agustinas
Periodista: ¿Qué tal te llevas con los encargados de recogida de basura? Chuleta: Genial. Mi vida anterior no era muy digna. Servir para hacer trampa¿ y sacar dieces. Pero ahora ¿gracias a mi anterior dueño que aunque no era honrado era respetuoso con el medio, me deposito en el contenedor azul y ahora formo parte de una de las más prestigiosas revistas de ecología. Sin los recoge-basura nunca hubiera conseguido llegar tan lejos. Ahora damos paso a nuestro siguiente invitado: Botella: Yo antes era importante. Me colocaban sobre las mesas de la gente más refinada. Pero cuando mi contenido se acabó me desecharon y me quedé sola. Sin fiestas, sin amigos, estaba tan deprimida. Vagabundeando por la calle, recibiendo patadas, en peligro continuo por riesgo de incendio¿ cada vez que los pienso me pongo a llorar¿ Pero justo, cuando estaba al borde del suicidio, alguien me recogió y me trajo aquí, donde conocí a nueva gente de mi especie: botellas de vidrio verde. Desde aquel día vivo en deuda con mi salvador, una persona de uniforme azul, naranja y con una tira plateada. Periodista: Una historia triste y conmovedora, pero con un final feliz. Ahora la más despreciada, la más infravalorada, la pobre manzana. Manzana: Sé que es difícil querer a alguien con bichos en el estómago, pero tampoco es para tanto. Sé que los alimentos como yo no somos reciclables ni reutilizables, ¡pero podemos ser reducidas, mediante un proceso de composteo! ¿Os preguntaréis qué es eso? Yo os lo diré: es un proceso con el cual se consigue que los desechos orgánico frescos se conviertan en materia orgánica estabilizada gracias a la acción de unos pequeños microorganismos que nos digieren si se da un ambiente óptimo, esto por lo tanto reduce nuestro peso y volumen. Evita que seamos foco de infecciones y nos convierte en abono al cabo de un año. Pablo Jesús Danis Álvarez 3º A de la ESO Colegio Virgen Blanca