Secuela de la precariedad
La dificultad para encontrar un primer empleo y los contratos temporales condicionan que las ayudas a parados sean menores
Las dificultades que encuentran los activos leoneses a la hora de recibir ayudas públicas cuando están en situación de desempleo tienen que ver tanto con la dificultad de acceso al empleo como con la precariedad de la mayor parte de los contratos que se realizan. Una situación que, lejos de depender de los ciclos económicos, se ha convertido en estructural dentro del mercado laboral leonés (y del conjunto de la comunidad). Algo que preocupa al CES, que considera especialmente necesario incentivar el primer empleo entre los varones jóvenes y entre las mujeres de mediana edad, como medidas más urgentes. Y es que, al margen de las desviaciones que en los datos generales producen las elevadas prestaciones que perciben los trabajadores de la minería del carbón, el caso es que entre los varones de entre 25 y 29 años resulta sumamente difícil acceder a un primer empleo; mientras que en las mujeres de hasta 39 años el abandonar la situación de paro de larga duración se convierte en misión poco menos que imposible. Y lo que está claro es que los mismos colectivos de parados tienen diferente grado de cobertura en función de las cotizaciones que hayan realizado. Por eso influye tanto la temporalidad en los contratos, que en Castilla y León son en mayor medida de corta duración, especialmente en el sector servicios. Y con especial incidencia entre las mujeres: el 70% de las asalariadas temporales de entre 25 y 39 años tienen contratos de menos de seis meses, lo que supone una incidencia diez puntos por encima de la media nacional. Desviación En el caso de los parados acogidos a las prestaciones también se percibe una desviación en la provincia por edades, que desvela las peculiares características del «mapa del desempleo» provincial. Frente a las dificultades de los colectivos masculinos más jóvenes para poder cotizar, y por tanto tener derecho a cobrar el paro cuando ya no tienen empleo, destaca la cobertura prácticamente total en los mayores de 40 años. De nuevo las especiales ayudas a la reconversión minera disfrazan la situación en la provincia. Otra evidencia de la incidencia de las medidas para la reconversión del carbón en la cobertura a los parados en la provincia es la evolución que ha seguido la tasa en los últimos veinte años. Frente a la tendencia, junto con el conjunto de la comunidad, hacia la cola de la clasificación nacional desde finales de los 80, en la provincia se produce un punto de inflexión en 1995, que se acentúa en los años siguientes y establece una brecha que sigue creciendo en comparación con el resto de la comunidad. El íncide de cobertura en León llega a superar por más de once puntos la media autonómica.