Diario de León

Concejal de la UPL 1999-2007

«He contribuido a que León se vea como ciudad monumental»

El histórico leonesista sale de la Corporación de la capital después de ocho años como edil: estrenó la Concejalía de Patrimonio en 1999, que aún carece de plantilla propia

Alejandro Valderas Alonso, en el despacho de la UPL

Alejandro Valderas Alonso, en el despacho de la UPL

Ana Gaitero
León

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Alejandro Valderas es una de las víctimas del 27-M. Histórico de la UPL y del leonesismo (formó parte del Grupo Autonómico Leonés en los años 80), tras ocho años como concejal en el Ayuntamiento de León, en el gobierno con el PP y el PSOE y también en la oposición, Valderas ha pagado la factura que los electores pasaron a la UPL en la capital. -Ir de número cuatro le ha dejado fuera de la Corporación leonesa. ¿Se arrepiente ahora de haber aceptado el puesto? -El problema ha sido la falta de votos. El partido no preveía esto. La UPL planificó las elecciones con unos presupuestos donde yo entraba, nos han faltado los votantes. -El PSOE ha sido el principal beneficiario... -Los resultados han sido muy diferentes en cada municipio. El PP, Isabel Carrasco, se ha dedicado durante cuatro a captar concejales de la UPL. El PSOE ha hecho una política distinta y se ha quedado con parte de nuestro programa. Cada uno a su modo han hecho la guerra a la UPL y esto ha provocado la bajada de votos. -¿Y la división del leonesismo con la creación del PAL por parte de De Francisco? ¿No cuenta? -El PAL ha tenido una representación escasísima. En la provincia se ha producido una batalla para dividir los votos en dos grupos: Rajoy, por un lado, y Zapatero, por otro. La gente ha votado al presidente del Gobierno y a de Juana Chaos. Es ridículo. Hemos sido perjudicados por los medios de comunicación y las campañas nacionales de los partidos. Aún así, somos el tercer partido. -¿En qué situación queda el grupo leonesista, con menos de la mitad de concejales que en 1999? -En 1999 había más efectivos y eso ayuda a repartirse el trabajo. Pero también es cierto que entonces no había dirección. Se dice que Chema (por De Francisco) mangoneaba, pero se limitaba a lo «importante». Nuestra labor no salía de la oficina, él era reacio incluso a asistir a actos oficiales (yo, como concejal de Cultura asistí a 500 actos en un año y medio). Desde que marchó el partido está más abierto a la sociedad y no sólo a las peticiones de las empresas. -¿Qué diferencias hay entre su época de gobierno con el PP y la siguiente etapa socialista? -Los equipos del PP eran muy flojos en cuanto a trabajo. Una empresa privada los hubiera echado. El PSOE trabajaba mucho, tanto que nos obligaba a trabajar más de lo previsto a los demás. Más de la mitad sufrimos estrés. Quizá es porque desde el día que entraron nunca se fiaron y siempre estaban pensando que en cualquier momento iba a pasar algo. -¿De qué siente más orgullo? -Del trabajo realizado. Cuando se llega a un Ayuntamiento la gente piensa que es sólo para gobernar, pero también se trabaja mucho en la oposición si se quiere. He entregado en el registro del Ayuntamiento cuatro mil folios de peticiones y quejas, de los cuales una cantidad muy apreciable ha salido bien. Creo que algo he aportado al patrimonio. En ocho años, León ha pasado de ser una ciudad moderna con piedras viejas a ser una ciudad monumental. De ver las piedras como una molestia a vislumbrarlas como fuente económica.Ahora es la Fasa de León y en eso he colaborado bastante. -¿Qué deja pendiente? -Hay dos propuestas que realicé a los dos meses de empezar a gobernar con el PP y tardaron años en conseguirse. El inventario de los edificios en ruina del casco antiguo y los solares vacíos (era como una ciudad bombardeada) para que se rehabilitaran las casas que merecían la pena o se levantaran otras nuevas. Lo importante era que llegaran nuevos vecinos. Me salieron 80 y sólo hay uno que quedó sin tocar. La otra era sacar el Archivo Municipal de un sótano que se inundaba permanentemente y ya está en el edificio de Julio del Campo. Pero hay una tercera que ha sido imposible de acabar: el informe sobre el estado del patrimonio en esta ciudad. Es necesario saber cuánto tenemos, a quién pertenece y qué uso se le puede dar. No sabemos lo que tenemos como consecuencia de una política errática de patrimonio. Amilivia, en ocho años, se ha dedicado a comprarlo todo (Santa Marina, Emperador, palacio del Conde Luna) pero se sigue cayendo porque no hay dinero para restaurarlo. Cada año se inventaba un museo nuevo, pero no ha inaugurado ninguno (ni lo va a hacer ya). La ciudad de León tiene superávit de museos para los vecinos y a los turistas los tiene abandonados. Ni siquiera hay manera de abrir la cripta arqueológica de la Catedral. No existe en el Ayuntamiento de León un departamento propio de Patrimonio, ni despacho, ni ordenador, ni presupuesto. Es una concejalía ficticia frente a la macroconcejalía de Urbanismo se lleva el presupuesto, la plantilla de técnicos y las inversiones. Mientras, tenemos los colegios abandonados y los jardines sin acabar. -Si la UPL tuviera todavía dudas, no creo que usted le aconsejara pactar con el PP. -La democracia consiste en que ahora mandan unos y después otros. León ha estado gobernada por la derecha desde 1979 y es la única capital de provincia que sigue gobernada por el mismo partido (con el lapsus de quince meses) y los partidos políticos que no son el PP tienen derecho a cambiar la ciudad. Mario Amilivia se encontró con una deuda de 17.000 millones de pesetas que dejó Morano y se marcha con 47.000 millones. Se encontró con una ciudad de 147.000 habitantes y que ahora tiene 137.000, teniendo en cuenta que 8.000 son extranjeros. Esa es su herencia. El nivel de vida de la ciudad ha mejorado y la ciudad es más bonita, pero ¿a qué coste? Los vecinos tienen derecho a decidir si quieren una ciudad así a un coste tan alto.

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