El heredero relevó este año a los Reyes en la entrega de los reales despachos en La Virgen
El Príncipe apadrina la carrera de los 175 nuevos sargentos del Ejército del Aire
El homenaje a los caídos recuerda a los soldados muertos en Líbano y a los turistas de Yemen

Un momento del emotivo acto de homenaje a los caídos por España
Justo un mes después de su última visita a León -con ocasión del desfile de las Fuerzas Armadas-, el Príncipe de Asturias regresó ayer para presidir en la Academia Básica del Aire la entrega de despachos a la decimoquinta promoción de sargentos: 175 suboficiales, entre ellos, 32 mujeres. El Heredero de la Corona hizo su entrada en el patio de armas de la base militar a las 18.30 horas, tras aterrizar minutos antes en un helicóptero procedente de Madrid. Es la primera vez en los años de historia de este centro de formación militar que la entrega de despachos se celebra por la tarde. Después de recibir los honores correspondientes a su rango con el himno nacional, pasó revista a los batallones y saludó a las autoridades militares y civiles presentes. Ya en el palco, siempre al lado del coronel diretor de la Academia, Pablo Gómez Rojo, se situaron a su izquierda el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, el presidente de las Cortes, José Manuel Fernández Santiago, el delegado del Gobierno en la comunidad, Miguel Alejo, y el alcalde de Valverde, David Fernández. Llegó el turno del responso religioso a cargo del arzobispo castrense de España, Francisco Pérez, quien siguiendo la lectura del Apóstol Santiago a los Filipenses pidió: «Hermanos estad siempre alegres, vivir en calma y con paz de espíritu». En las peticiones exhortó por el Rey, la Casa Real y las autoridades de España, la paz, la concordia y las fuerzas armadas. Tras sus plegarias, el acto de entrega de los reales despachos. El Príncipe, como es ya tradicional, entregó personalmente a los número uno de la promoción esta acreditación. David Pancorbo -del Cuerpo General- y Vicente Antonio Carrasco -Cuerpo de Especialistas- recibieron también de manos de Don Felipe la Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco. En grupos de diez, el resto de los suboficiales recogieron sus despachos de manos de autoridades militares y el presidente de la Junta. El coronel director pronunció a continuación la última lección y resaltó en sus palabras que la Academia Básica del Aire es ya una referencia en formación militar, además de un centro de vanguardia tecnológica. Recordó que en estos momentos tres suboficiales instruidos en este centro forman parte de la misión española en Afganistán y anunció que el acto de homenaje a los caídos este año conmemoraría especialmente a los soldados muertos recientemente en Líbano y a los compatriotas asesinados en un acto terrorista en Yemen. «¡Viva España! ¡Viva el Rey!». Con estas palabras finalizó su lección, dando paso al himno del Ejército del Aire y al homenaje a los caídos, que contó con un escuadrón aéreo. Para finalizar el acto, el Príncipe se acercó a la formación: «Señores y señoras suboficiales después de recibir los reales despachos como nuevos sargentos del Ejército del Aire, por última vez en esta academia, ¡rompan filas!». Los 175 al unísono lanzaron su gorra al aire en señal de júbilo y con gran alborozo ante los aplausos entusiasmados de sus familiares. Un desfile terrestre con presencia de aviones de Matacán y la foto de familia del Príncipe con los nuevos suboficiales dio paso al vino español que el Heredero compartió con todos antes de partir hacia Madrid.