| Análisis | De ayer a hoy |
Un carácter laboral singular
El valle de Laciana fue el precursor de la inmigración laboral de la provincia; hoy, 50 años después, la integración laboral en León sigue siendo un ejemplo y forma parte del carácter leonés
La inmigración empieza a finales de los años 60. La empresa motriz del valle de Laciana, La Minero, introdujo un cambio en la sociedad al optar por la contratación de trabajadores portugueses, para incrementar la plantilla, todo ello con urgencia y debido a la falta de mano de obra autóctona. Las claras reticencias a la integración de este grupo de trabajadores en la sociedad, con ciertos brotes de racismo, se transformarían posteriormente en integración y hoy, además de formar parte de la peculiar idiosincrasia lacianiega, son un ejemplo de convivencia. Según la gerencia territorial de Trabajo, en la provincia, hoy más de la mitad de los extranjeros que residen en ella lo hacen por motivos familiares de reagrupamiento, los estudiantes, que no llegan a 250, o los que tienen doble nacionalidad o permiso de residencia permanente, son minoría. Además, los asentamientos de los colectivos ya se expanden más allá de las comarcas mineras y de los barrios marginales, y ahora localidades como Fabero o barrios como el Crucero y Pinilla son hoy la Laciana del nuevo siglo. El alto porcentaje de extranjeros con vivienda en propiedad, una decisión que solo puede entenderse si se disfruta de una situación laboral bastante estable, es más que teoría para una tercera parte de los extranjeros afincados en la provincia. Una inmigración de caracter permanente y con voluntad de arraigo, que se integra por familias formadas por descendientes y ascendientes que hacen que hoy, la capital leonesa sea para todos los inmigrantes un lugar donde vivir y en el que pueden trabajar.