Diario de León

Tengo un abuelo diferente

La asociación de familiares del alzhéimer en León lleva desde 2006 trabajando en un proyecto cuyo objetivo es enseñar a los niños de qué trata la enfermedad mediante juegos Protagonista

En el taller se realizan actividades para la estimulación de la memoria

En el taller se realizan actividades para la estimulación de la memoria

Publicado por
Andrea Cubillas - león
León

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El alzhéimer es una enfermedad degenerativa que ataca al cerebro y produce una progresiva pérdida de memoria. Los motivos de esta enfermedad aún son desconocidas a pesar de que afecta a más de 22 millones de personas en todo el mundo. Es la causa más frecuente de demencia en los ancianos, principalmente mayores de 65, aunque también, ocasionalmente, puede afectar a pacientes de mediana edad. Cualquier adulto tiene la suficiente capacidad para entender esta definición pero, ¿cómo se le puede explicar esto a un niño? Esta cuestión se la plantearon los familiares de enfermos de alzhéimer y dieron con la solución: el proyecto Tengo un abuelo diferente a los demás . El objetivo de este plan es conseguir que los más pequeños, de manera sencilla y divertida, entiendan esta enfermedad, de que trata y cómo deben comportarse con los enfermos. «Pensamos que informar a los niños en el tema de las demencias es muy importante puesto que cada día es más frecuente encontrar familias donde los más pequeños conviven con mayores con esta enfermedad. Nuestro trabajo diario en el ámbito familiar nos hace constatar que un tema que preocupa es como afecta a los menores vivir con una persona descapacitada», explicó Ana Julia Valbuena, psicóloga de AFA. Aspectos como lograr una comunicación fluida entre ambos, en la que el menor comprenda la situación de partida del enfermo y no descuidar a ninguno de los dos, es alguno de los objetivos principales de esta actividad. Aprender jugando Desde diciembre de 2006, profesionales que trabajan con estos enfermos se han ido desplazado por numerosos colegios de toda la provincia, principalmente en las zonas rurales, con este ambicioso proyecto. Esther, psicóloga, Montse, terapeuta, y María, trabajadora social, son las encargadas de acercar estos conocimientos a los más pequeños de la casa. Mediante una serie de juegos, ya que principalmente lo que pretenden es que los niños aprendan mientras se divierten, van explicando en que consiste esta enfermedad. ¿Quién sabe lo que es el alzhéimer? Así dan comienzo estas peculiares charlas y, paradójicamente, por su corta de edad de los niños, muchos sí que habían oído hablar de esta enfermedad. Los pequeños cuentan sus experiencias y hablan principalmente de sus abuelos y sus despistes y faltas de memoria. Tengo un abuelo distinto a los demás , es el título del libro que da nombre a esta campaña y que las trabajadoras leen en un taller cuentacuentos. En él se narra la vida cotidiana de un niño que tiene que cuidar a su abuelo que padece alzhéimer. Apuntar el nombre de las cosas o dibujar cada elemento para que el abuelo sepa lo que tiene que hacer son algunas técnicas que este pequeño utiliza para poder ayudarle. Qué mejor que ejercitar la memoria con un realización de ejercicios de estimulación. Lápiz, sartén, moneda y manzana. Esta enumeración la repiten las monitoras varias veces antes de comenzar los juegos. El objetivo es que los niños luego las repitan en el mismo orden. Parece fácil, pero ¿si te las mandan repetir transcurridas dos horas estas seguro que te acordarás? Las jornadas continúan con juegos que estas psicólogas utilizan con los enfermos y que ahora adaptan para este proyecto. Escuchar sonidos e identificarlos o mostrar varios objetos para después esconderlos y ver si los niños se acuerdan de todos ellos, son técnicas que sirven para trabajar con la memoria de estos enfermos y que los niños ven que, en realidad, no son tan fáciles cómo parecen. Entre todas las actividades organizadas por este proyecto, los niños tienen que realizar varios dibujos temáticos, un calendario y su árbol genealógico. Posteriormente, y para aclarar todas las dudas, un visionado de un deuvedé pedagógico sobre el funcionamiento cerebral. Y para finalizar con buen sabor de boca, que mejor que poder disfrutar de una dulce chocolatina. Un taller que permite establecer lazos afectivos entre los abuelos y sus nietos, así como transmitir valores, conocimientos y experiencias de ambos colectivos, que no sólo mejora el crecimiento y conocimiento del menor, sino que beneficia a la persona mayor.

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