El menor, de seis años, tiene pequeños cortes en la mano y en un dedo
La caída de un cristal hiere a un alumno del colegio de La Virgen
El padre del niño presentará hoy una queja ante Educación por el «mal estado» del centro
La puerta rota permanecía ayer cubierta por una chapa de madera
Un menor de seis años resultó el viernes herido leve en un dedo y en la mano con sendos cortes después de que el cristal de una de las puertas del colegio público Camino de Santiago, en La Virgen, cediera tras un portazo y cayera encima de una de las extremidades superiores del pequeño, que salía en esos momentos al patio a disfrutar del recreo. El padre del niño, J. Antonio Ordóñez, se mostró bastante preocupado por lo ocurrido y aseguró que los hechos se podían haber evitado si la dirección del centro hubiera supervisado las obras que se realizaron en uno de los espacios de la infraestructura académica -donde está la puerta- hace ahora un año. Las heridas sufridas por el alumno podrían haber sido mucho peores si el niño no se aparta lo suficiente en el momento del desprendimiento de la luna Climalit de doble grosor que puede pesar cerca de 25 kilos. El padre del pequeño considera que lo sucedido es una «clara negligencia» por parte de las autoridades educativas y reprocha a los responsables del colegio que no advirtieran a la consejería responsable del área de que «los cristales no estaban bien sellados», y alertó de que «aquí nadie toma medidas hasta que no ocurre una desgracia mayor». La propia profesora del niño fue la que atendió en un primer momento al pequeño, que presentaba dos incisiones sin gravedad en el dedo y en la mano como consecuencia del golpe recibido. De todas formas, el alumno no perdió ningún día de clase y ayer asistió con total normalidad al aula, aunque su padre tiene previsto presentar hoy una queja por escrito ante el Ministerio de Educación para denunciar el «mal estado» de las instalaciones a las que cada día acuden, durante varias horas, su hijo y otros niños de su misma edad. «La seguridad tiene que ser lo primero y yo no me puedo ir a trabajar pensando que mi hijo no está a salvo. Además, ni la directora ni nadie del colegio me han llamado para preguntarme cómo está el niño», finalizó Antonio Ordóñez, después de mostrar su enojo ante lo que él considera una «irregularidad evidente» de los organismos públicos como garantes de la seguridad de los estudiantes menores de 18 años mientras están en horario escolar. La dirección; un hecho aislado La versión de los responsables del colegio Camino de Santiago es en parte distinta a la denuncia vertida por el padre del pequeño. La directora del centro, Henar Carbajo, relativizó lo ocurrido y recordó que una cosa así es «la primera vez» que sucede dentro de estas instalaciones. «Los técnicos de la dirección provincial y el jefe del proyecto estuvieron hoy -por ayer- analizando las posibles causas del incidente y ya se han comprometido a mirar las dos puertas de la zona más nueva», explicó la directora, quien reconoció que pueden existir defectos, pero que estos no se declaran «hasta que no pasa algo que no debería haber ocurrido». En cualquier caso, Henar Carbajo aclaró que todavía no saben cuál es la razón del desprendimiento del cristal, pero aseguro que van a hacer todo los necesario para encontrar el problema. Si bien, contradijo a J.A. Ordóñez al garantizar que los cristales sí estaban pegados y recordó que el pasado viernes hacía mucho viento, «aunque esa no es justificación porque una cosa así no es de recibo», añadió. No obstante, la responsable académica abogó por encontrar nuevas fórmula para eludir cualquier tipo de incidente, «como pueden ser los cristales irrompibles».