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Esperanza La reencarnación del Medio Ambiente Una charla sobre mi querida Tierra

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León

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Aquella tarde me sentía feliz. Nunca creí que llegaría a cumplir 81 años y sin embargo allí estaba yo, aquel luminoso día de verano de 2074, rodeada de mis hijos y de mis cinco preciosos nietos. Después de comer y soplar las velas de mi cumpleaños, los niños y yo decidimos salir al jardín, mientras sus padres tomaban café. Antes de salir, como de costumbre, nos colocamos los protectores de infrarrojos sobre los ojos y los trajes climatizados que impedían que los rayos quemaran nuestras delicadas y blancas pieles. Era una pequeña carga a la que ya nos habíamos habituado después de que, años atrás, la capa de ozono de la atmósfera que nos protegía de los dañinos efectos del sol, hubiera adelgazado tanto que, si la memoria no me falla, en 2025 había muerto más gente en el mundo por cáncer de piel que en la II Guerra Mundial. Una vez instalados alrededor de la mesa situada bajo el toldo, la más pequeña haciendo visera con su enguantada manita para proteger aún más sus azules ojos del deslumbrante sol, me preguntó: -Abuela ¿cuándo tú eras pequeña, el sol brillaba tanto como ahora? -El mundo que yo conocí, mi niña, era muy diferente a éste -le contesté, mientras me sumergía en mis recuerdos. ¡Qué lejos aparecía en mi memoria aquella época en la que la humanidad había empezado a tomar conciencia de que nuestro mundo, nuestro viejo y hermoso planeta podía destruirse por culpa de nuestra irresponsabilidad! Lo más sorprendente de la situación era que el ser más inteligente que lo había habitado a lo largo de sus millones de años iba a ser, precisamente, el que iba a acabar con él. Vinieron a mi mente aquellos días de mi adolescencia en que la prensa, los ecologistas y algunos políticos comenzaban a lanzar tímidamente mensajes de alarma sobre la superproducción de gases contaminantes, sobre los efectos del CO2 que provocaba el famoso efecto invernadero, sobre el calentamiento global del planeta, sobre el deshielo de los polos, sobre la lluvia ácida, sobre la contaminación de los ríos por culpa de los residuos industriales y urbanos y de los mares por culpa de los vertidos de metales pesados y de hidrocarburos. Desgraciadamente, la humanidad por entonces hacía muy poco caso de estos mensajes y sólo pensaba en el crecimiento económico, en enriquecerse a costa de lo que fuera, sin importarle los efectos que su alocado comportamiento podía causar sobre el ecosistema. Y llegó lo inevitable, por eso dije antes que estaba convencida de que no llegaría a ver este día. Recuerdo también que, poco después, comenzaron a producirse extraños fenómenos sobre el planeta. Por aquel entonces no podía quitarme de la cabeza la historia que me habían contado en mi niñez sobre las plagas de Egipto. En 2023, la población, que había alcanzado la cifra de 8.000 millones, comenzó a disminuir bruscamente como consecuencia de la aparición de fenómenos desconocidos hasta entonces: Nuevos cánceres de piel terriblemente agresivos, que exterminaron la población de continentes enteros como África o Sudamérica. Aquel año el agujero de la capa de ozono había llegado a su mayor tamaño. Entonces la humanidad tomó verdadera conciencia de lo que se le avecinaba y comenzó a tomar medidas como la reducción de los clorofluorocarbonos y otros gases perjudiciales. A pesar de ello la capa tardaría más de cien años en recuperarse. También influyeron mucho las hambrunas que se extendieron por Asia y el este de Europa, como consecuencia de plagas de insectos, resistentes a los insecticidas, que arruinaron la mayor parte de los tsunamis, y sus catastróficas consecuencias, dejaron de ser noticia de apertura de los informativos. Holanda terminó por desaparecer bajo el mar, cuyo nivel había aumentado como consecuencia de la desaparición, casi total, del hielo de La Antártida. En 2030 la Asamblea General de la ONU, por unanimidad decidió crear un gobierno mundial que abordara de forma global todo el problema. En 2050 se agotaron las reservas mundiales de petróleo y gas natural. Afortunadamente para entonces se había conseguido que una parte de la energía se extrajera del sol a través de la tecnología fotovoltaica. Sin embargo la mayor parte se obtenía del tratamiento de las enormes cantidades de basura orgánica que generaban las grandes urbes. Por suerte, en los momentos de grandes crisis el ser humano siempre ha reaccionado y comenzado a tomar medidas de emergencia. Gracias a ello hoy podemos sentirnos orgullosos de haber recuperado la nieve en nuestras montañas, eliminando la lluvia ácida en la selva amazónica o erradicando la energía nuclear. No todo está resuelto, y las heridas que hemos ocasionado a nuestro planeta tardarán en cicatrizar. Hemos pagado un alto precio, somos menos de la mitad de los habitantes que había hace cincuenta años, pero creo que hemos aprendido la lección. Al menos en parte, hemos conseguido detener la destrucción hacia la que caminábamos y ellos, ahora niños, podrán dar a sus hijos un mundo mejor que el que nosotros les entregamos. Salí bruscamente de mi ensoñación, eché un rápido vistazo a mi alrededor y observé como los niños jugaban cerca del columpio, ajenos a todos los problemas que la humanidad había tenido que superar y los retos que aún debería afrontar. Luego volví a cerrar los ojos y continué durmiendo. Sara Nieto Reyero IES Lancia León. 3.º A ESO Me levanté como si fuera un día cualquiera, y lo parecía por cómo sucedieron las cosas. Al ir al instituto sin embargo, mi concepto sobre que este día sería normal cambió, pues el césped no tenía la basura que tenía, me pregunté qué sería lo que habría pasado, y pensé que habría sido un alma caritativa que no quería ver más sucio el medio ambiente de lo que ya está, con estos pensamientos me fui a clase y ahí fue mayor mi estupor al comprobar que tampoco había nada de basura en el campo, y conociendo como somos los chicos esto me pareció más raro todavía. Al salir al patio, vi a una persona mayor que estaba recogiendo todos los papeles que la gente tiraba, y me acerqué cegado por mi curiosidad, al verme sonrió y dijo que si la podía ayudar, al ser una persona mayor empecé a ayudarla y gracias a esto pudo terminar antes. Cuando terminamos me dijo que si era la persona que se había quedado sorprendida por que no había basura en las calles, yo que no sabía porque lo preguntaba respondí que sí con un cierto temor y me dijo que no me preocupara que me lo preguntaba porque era la única persona que le había importado o que se había fijado, ahí ya sí que no podía aguantar y le pregunté pasmado que si nadie más lo había pensado, a lo que dijo que no y me dijo que me iba a dar una recompensa por ayudarla. Debo decir que esto me sorprendió y me agradó porque me gustan los regalos, y más si es para mí. La anciana me dijo que la acampañara a su casa y así lo hice cuando terminaron las clases la seguí viendo que una persona tan preocupada por el medio ambiente no podía ser malvada. Al llegar a su casa me llevó al salón y me dijo que si quería un vaso de agua o un refresco, y yo acepté el vaso de agua con hielo para refrescarme de el gran calor que hacía, y ella conociéndome me preguntó si no había sentido que los últimos años se calentaba más el planeta a lo que yo le respondí que sí que lo estamos dando en el instituto y que se llamaba calentamiento global, a lo que ella respondió que ya no se acordaba de el nombre que le daban. De repente me dijo que le cogiera la mano rápidamente y yo lo hice no sabiendo lo que iba a pasar la cogí rápidamente temiendo por su salud pues no parecía muy estable y nada más cogerla me encontraba en un lugar que era todo hielo y que hacía mucho frío pero eso me dio igual pues no encontraba a la anciana, y cuando creía que la había perdido la encontré trayendo un abrigo para mí y uno para ella a lo que le di muchas gra cias y le pregunté donde estábamos, me dijo que estábamos en La Antártida por que quería enseñarme el derretimiento de los polos, y comenzamos a caminar hacia un lugar perdido entre la nieve y fuimos hacia un lugar en el que ya no había nieve, estaba lleno de agua y me empezó a contar por qué se produjo el cambio climático y me explicó que ella era la reencarnación del medio ambiente y que estaba tan vieja y sin salud por la contaminación. Estuvimos hablando mucho rato y despué me dijo que me iba a dar el regalo que me merecía y de repente me desperté y apagué la alarma y pensé que había sido un sueño muy raro y no sabía cual era el regalo, pero se me ocurrió pensar que el regalo era el poder confesar a la gente lo que me había pasado y así poder salvar el medio ambiente, me puse manos a la obra y en unos años la contaminación era casi nula y el medio ambiente estaba mejor que nunca. Después de terminar la universidad una vez que estaba de camino a mi casa vi el mismo vestido que tenía la anciana en aquella época pero ahora lo llevaba una joven, no sabía si era posible pero como movida por un resorte se giró y me esperó. Me saludó como si fuera un antiguo conocido y me dijo que era el medio ambiente mucho más joven que antes gracias a la tarea de personas como yo, y me dijo que nunca estaría solo, que siempre que me sintiera solo la llamara y hablaríamos. Así que ese era mi premio, ganado con mucho esfuerzo. Pablo Morán González, 3.º A. N.º 11 Soraya era una niña muy trabajadora, en esos tiempos, la tierra estaba fatal, ya que siempre estaba lleno de basura y nadie ayudaba para que fuera al contrario, y si no hacían nada podía tener graves consecuencias. Un día, en clase de naturales de Soraya, la profesora les puso un vídeo de las consecuencias que podría tener la tierra si no se tomaban medidas, pero como de costumbre, al vídeo sólo prestaban atención los empollones y Soraya, ya que a esta este tema la interesaba y al resto de la clase no hacía caso porque estaban hablando o haciendo otras cosas. Con el vídeo, Soraya se dio cuenta del gran desastre que podrían provocar así que, después de estar pensando, se decidió a hacer todo lo posible para que aquello que vio en el vídeo no se convirtiera en realidad. Le pidió ayuda al director del instituto para que todos los profesores pusieran el vídeo en todas las clases del centro, al director le pareció buena idea y se le ordenó a todos los profesores que la pusieran en sus clases, pero esto no resultó ya que todos están a todo menos al vídeo. Soraya no sabía qué hacer, pero se le ocurrió una idea, parecería una tontería, pero podría funcionar y por intentarlo no se pierde nada. Le volvió a pedir ayuda al director y llegaron al acuerdo de organizar una charla sobre el medio ambiente y las consecuencias que podrían tener si no hacen nada, pero sabía que a ella no la iban a escuchar así que cuando fue a exponerle la idea al director, este les propuso que diera ella la charla y como a todos los del centro les gustaba la música pues que dieran la charla con ella, a Soraya le encantó la idea, pero no sabía a qué grupo llevar ni cómo lo haría, pero el director sólo la pidió que escogiera al grupo que del resto se encargaba él. Soraya le hizo caso e hizo una encuesta para ver qué grupo escogería, hecho esto, se lo dijo al director y en tres días lo tenía todo preparado. Llegó el día y todo salió perfecto, los alumnos estaban escuchando totalmente la charla y se dieron cuenta de lo que podía llegar a pasar y la idea de Soraya dio resultado. Sandra Álvarez Rodríguez, 3.º A. E.S.O. I.E.S. Lancia León

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