Diario de León

La regulación de explotaciones en cascos urbanos, última amenaza para el tejido rural

La falta de apoyo al sector cierra 2.200 explotaciones de ovino en dos décadas

A la provincia le quedan 1.500 productores de los más de 3.700 que había en los años 80

Publicado por
L. Urdiales - redacción
León

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La crisis sin fin que persigue al sector de ovino se refleja en el cierre de explotaciones que se han registrado en la provincia de León en las dos últimas décadas: el tejido productivo perdió más de 2.200 explotaciones en los últimos veinte años, un dato que acude en defensa de un sector que ha cuestionado la falta de políticas de apoyo para defender este sistema, uno de los pocos medios de vida que garantiza la sujeción de población en el entorno rural. El desplome en el número de explotaciones es común entre las dedicadas a la producción de leche y de carne, aunque en los últimos años se ha agitado la crisis en las lácteas, inmersas en un problema de competitividad por los bajos precios que han puesto al sector al borde de la bancarrota. Los intentos de revitalizar el sector ovino no han aportado mucha efectividad. Los costes de producción están a la par de la cotización del producto y los incrementos de los precios de los alimentos para los animales han terminado por obligar a tirar la toalla de los productores, en muchos casos atrapados por préstamos empleados en acondicionar la estructura de la explotación a las exigencias del mercado. Las movilizaciones de los productores para tratar de atajar la pérdida de competitividad se acompaña ahora de reivindicaciones de un plan de abandono con el fin de dar una salida digna a los centros de reproducción menos competitivos, rebajar la oferta de producto para obligar a las industrias a elevar los precios por la pérdida de materia prima y facilitar la entrada en el sector de productores jóvenes, dispuestos a acometer los cambios estructurales que son necesarios para rentabilizar la producción de la leche de oveja a los precios actuales. Después de dos años con una situación similar de declive, los ganaderos esperan aún por alguna de las reivindicaciones que han lanzado a administraciones e industrias transformadoras. La pérdida de explotaciones en León no es reciente. Las sucesivas reestructuraciones desde la década de los ochenta arrastran los primeros abandonos masivos en el sector, cuyos productores presentan estadísticas de precios para denunciar que la cotización de la carne en origen permanece invariable desde hace varios lustros. La tijera de la Ley 5/2005 El último tijeretazo para los productores de ovino y caprino de León viene envuelto en la ley que regula la ubicación de granjas urbanas, que obliga a inversiones cuantiosas a los propietarios, en algunos casos inasumibles. La limitación ambiental de la norma de la Junta que se va a aplicar sobre explotaciones que llevan décadas asentadas en el mismo lugar va a tener una repercusión directa en el censo de explotaciones que ya comienza a sentir los efectos directos de la ley 5/2005, de 24 de mayo que va a tener unos efectos letales para el sector del ovino y caprino leonés. Y en este momento de crisis se suma un nuevo recorte de las industrias lácteas.

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