Allá penas
La Universidad tiene ya nuevo rector, pero Penas seguirá algunos días más en funciones. Lo que permanecerá por siempre será la placa debajo del Quijote-pensador
No hay solución. El PSOE de Ponferrada se ha instalado en la crisis permanente y nadie parece tener un remedio para acabar con una situación de inestabilidad que va camino de enquistarse y, lo que es peor, trasladar su mal al resto del partido, primero en el Bierzo y después en el conjunto de la provincia. Ni siquiera las expulsiones y expedientes disciplinarios han variado un ápice la situación, que ahora da un nuevo giro con la dimisión de la gestora de reciente nombramiento. El verdadero problema de la local de Ponferrada son el corpúsculo de familias que la dominan desde hace veinte años y contra los que nadie, al menos de momento, parece tener un remedio. ¿Qué hacer? Algunos los tienen claro: disolver la agrupación, echarlos a todos y partir de cero, incluso con un futuro candidato a la alcaldía de Ponferrada que no fuera del Partido Socialista, lo que evitaría tener que reunir en asamblea a la agrupación local y que estas familias pudieran, una vez más, reventarla. Lo que sí está claro es que algo no funciona en el seno de una agrupación que, en más de doce años, no ha sido capaz de convencer a los ponferradinos para arrebatarle la alcaldía al PP y, en cambio, en las generales, cuando la local no decide prácticamente nada, el PSOE arrasa, como demuestran los resultados de marzo pasado. Pero eso no parece importarles a aquellos que se han instalado en el ¡allá penas! y anteponen sus intereses personales a los de partido. Y si no que se lo pregunten a Saavedra que sigue aferrado a su sillón de portavoz, y su gran sueldo, de un partido que no le quiere y que ya le ha dicho claramente que se vaya. Por cierto, Penas ya se ha despedido, pero aún no se ha ido, seguirá en funciones. Lo que permanecerá por siempre será la placa debajo del Quijote-pensador.