Los centros sostenidos con fondos públicos son un tercio más baratos que los de gestión privada
El 44% de los niños que la solicita se queda sin plaza pública de guardería
Las escuelas infantiles de la ciudad ofertan 343 vacantes para 567 solicitudes de ingreso

Los padres que optan por dejar a sus niños en una guardería no disponen de suficiente oferta pública
El déficit de oferta pública para el primer ciclo de Educación Infantil, de cero a tres años, dejará a casi 250 niños de la capital leonesa sin poder ocupar la plaza que han solicitado sus padres en los centros gestionados por la Junta o el Ayuntamiento y tendrán que acudir a escuelas privadas, tres veces más caras, o a agentes externos para facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral de sus tutores. El consistorio dispone para el próximo ejercicio académico de 168 plazas en las cinco guarderías que administra y ha recibido 238 propuestas de ingreso, mientras que los Servicios Sociales de la institución autonómica, para 175 vacantes, han contabilizado 329 peticiones de matriculación en los centros que tiene en la ciudad. El saldo deja, por tanto, a más del 40% de los menores sin la posibilidad de acudir a una escuela infantil sustentada con fondos públicos y evidencia la ausencia de medios de las administraciones para prestar asistencia a estos niños, a pesar de las numerosas promesas realizadas durante la última campaña electoral por parte de Juan Vicente Herrera y José Luis Rodríguez Zapatero de incrementar el número de plazas hasta cubrir la demanda actual. Si todos los padres leoneses con hijos de entre cero a tres años solicitaran a las administraciones una plaza para sus niños, Junta y Ayuntamiento tendrían que crear de golpe y porrazo 8.492 vacantes, si quieren cumplir el compromiso electoral, ya que entre el 2003 y el 2005 hubo en todo León 9.854 nacimientos, según los datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística. Un incremento poco probable a corto plazo, que tampoco solventan los centros privados, que únicamente suman 940 plazas, lo que deja al 76% de los tutores sin un lugar regulado donde dejar a sus niños el tiempo suficiente para desarrollar su actividad profesional. La escolarización de este colectivo no es obligatoria y, por tanto, tampoco gratuita, aunque los centros dependientes de las administraciones publican mediante decreto sus tarifas. En muchas ocasiones son los abuelos, niñeras o las propias madres los responsables de estos niños y es menor el porcentaje de familias que opta por llevarlos a una guardería, donde se les atiende durante la jornada laboral de sus progenitores, algo que facilita la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y fomenta la natalidad. Pero el problema se acrecenta aún más en las áreas rurales de la provincia, donde las deficiencias son mucho más evidentes que en los núcleos urbanos. El programa Crecemos, auspiciado mediante un convenio entre los ayuntamientos y la Diputación, llega este curso a quince municipios y acoge a 210 beneficiarios del primer ciclo de Educación Infantil. El esfuerzo de la consejería y de la institución provincial es latente, pero exiguo al no conseguir cubrir todo el área geográfica de la provincia leonesa, donde hay muchos pueblos sin guardería. El próximo curso comenzará el desarrollo de la nueva Educación Infantil, con sus dos etapas diferenciadas, y será el Ejecutivo autonómico el encargado de diseñar el modelo, con sus contenidos mínimos y requisitos académicos de calidad, para los centros que impartan la enseñanza de cero a tres años, porque el currículo de tres a seis lo aprobará el Gobierno. La oportunidad debe servir además para aportar soluciones a esta carencia.