El municipio es el primer productor de la provincia, con 69 de sus cien hectáreas cultivadas
Chozas prepara una gran Feria de la Patata a pesar de la crisis del sector
Los agricultores calculan que las lluvias han arruinado 1.500 toneladas del tubérculo «Perdem

El alcalde se reunió con una representación de agricultores
Chozas prepara ya la tercera edición de la Feria de la Patata, que logró reunir a más de 30.000 personas el año pasado. El alcalde, Roberto López Luna, asegura que la cita será de nuevo en otoño y que, previsiblemente, añadirá nuevos estands en los 2.000 metros cuadrados que ocupará la carpa. Según asegura, «la patata, preparada en una veintena de formas, es la mejor manera de promocionar este tubérculo y de dar a conocer nuestros productos». El Ayuntamiento está volcado en impulsar el certamen a pesar de que las intensas lluvias han hecho perder hasta ahora la mitad de lo sembrado. La ruina de la cosecha de patata no traerá hambruna como hace dos siglos, pero sí está enviando al filo de la navaja a muchos productores que soportan, por segundo año consecutivo, una climatología adversa. Chozas, que es el primer productor de este tubérculo en la provincia, calcula que no recogerá 1.500 toneladas tras haberse cubierto sus campos con hasta diez centímetros de agua en primavera. Por eso, el Ayuntamiento ha decidido apoyar a los agricultores en la declaración de zona catastrófica y en la solicitud de las ayudas que necesiten. Además, el alcalde confía en que aún se pueda salvar la campaña y se remonten los resultados. Temor a las plagas El cultivo de la patata y el maíz es la principal actividad de Méizara, Mozóndiga, Chozas de Arriba y Villar de Mazarife, que exportan el 90% de su producción al resto de la provincia. Una producción que el agua ha puesto en jaque, según explican. Miguel Ángel Martínez, que es productor en Mozóndiga desde hace cinco años, afirma que las patatas «que estaban sembradas se han perdido por la humedad, así que aún está todo por hacer esta campaña». La gran dificultad actual «es que no podíamos entrar a resembrar, porque con el tractor te atollabas por el agua». Su colega de Meízara, Juan Carlos Fernández, precisa que «la cosecha está en precario» y teme que las patatas que se salven de tanta humedad sufran ahora las plagas. Recuerda que fumigar encarece los costes y que los productos fitosanitarios y el gasóleo han subido un 60% . «Del mal tiempo -dice- no tienen la culpa ni Zapatero ni Rajoy, pero las tortas siempre van a los de abajo. Las siembras de la patata hasta junio se han perdido, menos mal que algunos han sembrado cereal». También José Miguel Martínez calcula que aún no ha podido sembrar un 30% de sus 10 hectáreas en Meizara. A su juicio, el sector está muy cambiante, «primero falta agua, después llega demasiada y los seguros sólo cubren la producción que se arruina no las patatas que no nacen».