Más de 900 niños leoneses participaron en «Crecemos en verano 2008»
Finalizado el mes de agosto ha llegado a su fin el programa «Crecemos en verano 2008» en la provincia leonesa, organizado por la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, a través de la Dirección General de Familia. Como en ediciones anteriores el programa ha sido un «éxito» al haberse aumentado el número de niños y niñas participantes. Una cifra que ha pasado de los 782 del 2007 a los 913 de este verano, si bien hay que tener en cuenta que 55 niños corresponden a Gordaliza del Pino, municipio que se incorporó por primera vez al programa en esta edición. El jefe del Departamento Territorial de Familia, Guillermo García Martín, considera que «se ha cumplido de forma satisfactoria el objetivo de prestar un servicio lúdico-educativo a los niños y niñas de 6 a 12 años durante los meses de julio y agosto, con la finalidad última de conciliar la vida familiar y laboral en diversos municipios del ámbito rural». Con implicación municipal Un éxito que no se hubiera logrado sin la colaboración y el trabajo de los ayuntamientos implicados, «que nos consta porque se han visitado todas y cada una de las instalaciones a lo largo del periodo estival, hablado con los responsables y, naturalmente, con los mismos participantes», señala García. «Crecemos en verano 2008» se ha desarrollado en 11 municipios leoneses (Bembibre, Benavides de Órbigo, Carracedelo, Chozas de Abajo, Gordaliza del Pino, Puebla de Lillo, Mansilla de las Mulas, Pola de Gordón, Santa María del Páramo, Valencia de Don Juan y Villablino) y se han creado 22 puestos de trabajo como monitor o coordinador de ocio y tiempo libre. La Junta de Castilla y León financia los costes de personal y material distintivo necesario para el desarrollo del programa, mientras los ayuntamientos participantes en el programa aportan el material y los inmuebles necesarios para las actividades. Esta iniciativa junto a otras articuladas a lo largo del año completan parte de las diferentes actuaciones proyectadas por las instituciones públicas para facilitar la armonía entre la asunción de todas las responsabilidades derivadas del ámbito familiar y del laboral. Éste es uno de los principales compromisos de las administraciones dentro de los planes de Bienestar Social y Familia.