Los servicios veterinarios ya han negado permisos para mover algunas reses en la montaña
Los casos dudosos de lengua azul de León no llegan al laboratorio estatal
Los ganaderos temen que se niega que hay positivos para no pagar las indemnizaciones

Los ganaderos de Valdeón mantiene que ya existen casos
La duda corroe a los ganaderos leoneses. Pero no la propia, sino la de la administración autonómica, que contradice su versión oficial -«no hay casos de lengua azul en León», han repetido los responsables provinciales de la Junta- con la negación de permisos para mover reses en la montaña leonesa. Esta respuesta es la vuelta de consulta que se han encontrado algunos ganaderos leoneses, que ven cómo parte de las guías reclamadas para el traslado de su ganado con destino a vida quedan retenidas, después de los análisis pertinentes. «Me han dicho que no puedo moverlas porque hay resultados dudosos. Dudosos de qué, he preguntado, pero se quedan en ésas», explica uno de los afectados, que teme que la delegación provincial «no quiere declarar que existen casos de la enfermedad para no tener que pagar las indemnizaciones» y se resigna a que, «cuando se mueran vacas, tan sólo quede el consuelo de que el seguro que se paga de forma religiosa sufrague el pago de la retirada de los restos», pero «nada más». La incertidumbre se ceba gracias a la actitud de los representantes del gobierno autonómico, que, en contra de lo que señala la ley, no han enviado ninguno de los casos dudosos al laboratorio de referencia estatal, situado en la localidad madrileña de Algete, donde debe certificarse la existencia o no de lengua azul en las reses. Mientras tanto, ganaderos leoneses se enfrentan a la impotencia de ver parte de los beneficios de sus transacciones frenados por sangrados «dudosos», sin que se confirme la existencia de la enfermedad en la provincia, a pesar de que el servicio de sanidad animal de la Junta en León reconoce en una circular interna que el mosquito culicoide que transmite el virus ya está dentro de las fronteras leonesas. «No queda otra que resignarse», mantiene uno de los ganaderos, que ya ha cumplido con los dictados que marca el ministerio: vacunación, a los 21 días revacunación y 25 días después análisis para certificar el estado de la res, en vez de esperar a las 70 jornadas con las que el animal queda libre de sospechas sin pruebas. Pero la duda sobre la existencia de lengua azul atrapa a parte del ganado en la montaña leonesa, donde, a pesar de que la orden ministerial se produjo en el mes de agosto, todavía quedan zonas en las que no se ha empezado a vacunar al ganado mayor susceptible de contraer el virus.