OPINIÓN
Salvados por la columna
EL celo con que Educación aplica la ley para aumentar la ratio de las aulas de los institutos leoneses, hasta el límite de 30 y 35 estudiantes, se ha topado con la oposición de claustros, equipos directivos, sindicatos, alumnado y familias. Pero la «razón» pedagógica parece monopolio de la jerarquía educativa, que ha movilizado a la inspección para convencer a las familias de las bondades de las agrupaciones e imponer en los centros «sus» medidas de atención al alumnado con dificultades. Las excepciones realizadas en algunos centros se convierten en agravio para otros y restan crédito al imperativo legal, que, por cierto, admite los desdobles. Pero seamos ecuánimes. Educación da la razón a alguien más: A esas malditas columnas del instituto que sujetan el edificio. Hasta los planos de algún centro se han tenido que desempolvar para demostrar que, matemáticamente, era imposible colar más pupitres en ciertas aulas.