En cinco institutos de la provincia el respaldo al paro fue del 100% y sólo en siete bajó del 50%
Alumnos y profesores exigen que cesen las «amenazas» y se respete a los centros

Los estudiantes leoneses apoyan «masivamente» a sus profesores en el conflicto que mantienen con la directora provincial de Educación, Mercedes Fernández, ante la «masificación» de alumnos en las aulas. La huelga de ayer constató ese refrendo y dejó a la mayoría de centros de Secundaria vacíos. Cerca de nueve mil escolares -según los sindicatos- optaron por no asistir a sus clases. Muchos de ellos acudieron a las doce y media de la mañana a la delegación de la consejería en la capital leonesa para respaldar con su presencia, y a pesar de la lluvia, la convocatoria de concentración realizada por la Junta de Personal Docente, donde están representados CC.OO., UGT, Anpe, Stele, CSI-Csif y Aspes. Su presidente, el ugetista Jesús López, denunció, en nombre de todas las organizaciones sindicales, «las amenazas, imposiciones y coacciones que se están vertiendo sobre los equipos directivos y los claustros, la conculcación del derecho de autonomía organizativa y pedagógica que la LOE otorga a los centros y la supresión de las medidas de atención a la diversidad». Los agentes sociales alertaron de «las graves repercusiones que todas estas decisiones e imposiciones están teniendo en el normal desarrollo de las actividades educativas» y ante eso exigieron, una vez más, «el cese inmediato de la actual directora provincial como máxima responsable del caos». Los manifestantes -en torno a quinientos-, que recorrieron parte de la Corredera y bordearon el parque San Francisco para regresar de nuevo al número cuatro de la calle Jesús Rubio, intentaron sin conseguirlo mantener una reunión con Mercedes Fernández, después de que ésta se mostrara abierta al diálogo en el espacio radiofónico de Punto Radio «el Diario de León tiene la palabra», pero los funcionarios aseguraron que estaba fuera y, por lo tanto, no podía atenderlos, según relatan los sindicatos. La Junta de Personal Docente esperará hasta mañana a las 10.30 horas a tener una respuesta de la directora del área que suponga la apertura de la mesa negociadora. De no producirse, las seis agrupaciones sindicales mantendrán una nueva reunión para diseñar la hoja de ruta donde se recojan futuras movilizaciones o protestas. Si bien, todos coincidieron en valorar de forma «muy positiva» la respuesta de la comunidad educativa a la huelga y cifraron en un 85% el seguimiento de la misma, que en cinco institutos fue del 100% -Valle de Laciana, Obispo Argüelles, Santa María del Páramo, Gil y Carrasco y Cacabelos- y en otros cuatro superior al 90% -Ramiro II (94,4), Iesve (98,43), Veguellina (93,75) y Toreno (97,06). Sólo en siete centros bajó del 50%: Fuentesnuevas (45,21), Conservatorio de Ponferrada (10), Escuela de Adultos de Ponferrada (30,77), Álvaro Yáñez (7,84), Lancia (43,48), Padre Isla (24,18) y Ordoño (44,12), según los datos recopilados por el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza -Stele-. Más de 2.100 profesionales de la educación estaban llamados al acto huelguista, aunque los servicios mínimos acordados por la institución pública obligaban a una buena parte del profesorado a continuar con el desarrollo normal de su jornada lectiva. Desde la Junta aseguraron que la protesta «se ha caracterizado por su desigual apoyo» en la provincia y dieron como dato global de incidencia el 53%. En la capital «fue secundada por el 37,5% de los docentes en dos centros -el Instituto de Eras de Renueva y el de Legio VII», mientras que en el resto sólo fue del «20%», según la administración. El espaldarazo a la gestión de Mercedes Fernández atrajo hasta la sede provincial de Educación no sólo a profesores y jóvenes de la capital, también acudieron muchos escolares de las áreas rurales leonesas. Así, el instituto de Santa María del Páramo estuvo presente en la movilización y sus alumnos portaron una pancarta en la que se podía leer: «Por una educación rural de futuro». A los habituales carteles de «menos ratio más plantilla» se unieron otros: «No a la imposición; respeto a la autonomía de los centros» o «Unidos por el sentido común». Los actos de rechazo se repitieron en casi toda la provincia.