Casi 400 escolares participan en el concurso de puntos de lectura

Un grupo de alumnos del colegio Trepalio durante el cuenta cuentos
La Concejalía de Educación y Cultura del Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo, a través del Servicio de Bibliotecas Municipales, ha convocado el noveno Concurso de Marcapáginas-Bibliotecas 2008, con motivo del Día de la Biblioteca que se celebró ayer. Podían participar todos los niños y niñas hasta los 16 años socios de las bibliotecas municipales del Ayuntamiento de San Andrés. Se han establecido dos categorías: hasta los 10 años y de 11 a 16 años. En total han participado cerca de cuatrocientos niños y niñas de los colegios del municipio, incluida la Escuela de Educación Infantil «Hna. Carmen Gómez». Los puntos de lectura están expuestos desde hoy en las bibliotecas de las Casas de Cultura de Pinilla y Trobajo del Camino. Los trabajos serán puntos de lectura o marcapáginas (objeto que se utiliza para señalar la página donde se interrumpe la lectura en un momento determinado) debían realizarse en cartulinas rectangulares de 10 centímetros de ancho por 34 cm. de alto. El dibujo, sólo por una de las caras y utilizando la técnica que se quiera (lápices de colores, ceras, acuarelas, etcétera). En cada categoría habrá un primer premio y un accésit, que consistirán en lotes de libros. Los marcapáginas premiados se reproducirán a tamaño reducido y se regalará a los lectores de las bibliotecas municipales. La entrega de premios tendrá lugar el 19 de diciembre a las cinco de la tarde en la Biblioteca de Trobajo del Camino y a las seis de la tarde en la Biblioteca de Pinilla. Esta fue una de las muchas actividades organizadas por la Concejalía de Educación en el Día de la Biblioteca. De este modo, un total de 25 escolares del colegio Trepalio participaron esta semana en un cuenta cuentas que se impartió en la Casa de Cultura de Trobajo del Camino. El cuenta cuentos «El gato sol» y «Por qué hay tantas piedras en el fondo del río» corrió a cargo de Amalfy Fuenmayor La técnica de Kamishibai significa literalmente «drama de papel». Es una forma de contar historias que se originó en los templos budistas de Japón en el siglo XII. Actualmente sigue siendo una forma muy popular de contar cuentos en el país nipón. Se trata de un teatrillo en el que se introducen las láminas de un cuento con dibujos por un lado y texto por el otro, de modo que mientras se contempla el dibujo, un presentador o intérprete va leyendo el texto.