El tramo entre la calle Murillo y Alcalde Miguel Castaño pasará a ser peatonal después de la obra
Fernández Ladreda reservará un carril en cada dirección para el tranvía
El nudo de la plaza de toros se solucionará con una glorieta y se quitarán los semáforos
Fernández Ladreda no es una carretera; es una avenida, aunque no lo parezca: cerca de 1.000 vehículos de paso cada hora, puerta de los tráficos llegados desde Astorga o Madrid, dos carriles en cada sentido y una mediana de hormigón... Como los detalles no casan con el concepto, el Ayuntamiento ha decidido plantear una solución con un coste de 3,2 millones de euros que «integre el vial en la trama urbana», mejore la calidad de vida de los vecinos con la «disminución de los tráficos actuales al menos en un 50%» y «reconsidere su funcionalidad», con la entrada del tranvía como elemento «potenciador del transporte público» y la peatonalización del tramo entre la calle Murillo y la intersección con Alcalde Miguel Castaño, según explicaron ayer los concejales de Urbanismo, Francisco Gutiérrez, y Movilidad, José Antonio Díez. El proyecto, que mantiene los dos carriles en cada sentido, pero guarda uno a cada lado para el tranvía, se centra en tres espacios de intersección de los cerca de 900 metros totales: la plaza de toros, José Aguado y Alcalde Miguel Castaño. La actual disposición del coso taurino desaparecerá para dar lugar a una rotonda de gran capacidad, con un diámetro interior de 30 metros y tres carriles de cuatro metros cada uno, que repartirá los tráficos hacia la avenida la Facultad, el paseo del Parque y la continuidad de itinerario. La resolución de este nudo, para el que se descartó el soterramiento o paso elevado del giro hacia avenida la Facultad por su coste e impacto, permite eliminar la regulación semafórica -al igual que en toda la avenida- y asumir con garantías «los tráficos actuales y lo que surgirán con el soterramiento del cruce de Michaisa», detalló Gutiérrez. El segundo punto relevante será la intersección con la avenida José Aguado, que llega desde Santa Ana y entra en La Lastra. La glorieta partida que hay en estos momentos pasará a ser entera, con los que dejan de ser necesarios los semáforos. Itinerarios alternativos Más controvertida es la actuación en el tramo desde la calle Murillo hasta Alcalde Miguel Castaño, donde la peatonalización se plantea como un elemento disuasorio para favorecer el uso del transporte público y descargar el vial por medio de otros itinerarios que aprovechen José Aguado o La Lastra; un sector que se marca también como salida de gran capacidad, junto a la avenida Europa y el Acceso Sur, para «los tráficos de larga distancia». La intervención estará marcada por la línea del tranvía que nacerá en el Área 17 y cruzará Fernández Ladreda para desembocar en Puente Castro por la avenida Madrid. Tanta es su incidencia que los plazos de ejecución dependerán del avance de la infraestructura de transporte público, que discurrirá a cada uno de los lados de los 5 metros de bulevar central, donde se asentarán las paradas. «Será dentro de este mandato», marcó con prudencia Gutiérrez, que de todos modos avanzó que las obras, que durarán 9 meses, podrían empezar a finales del año 2009. Reurbanización total La peatonalización no es el único guiño a la movilidad del proyecto, que desarrollará un carril bici en la acera más cercana a la Lastra, mientras que en el lado contrario habrá una banda de aparcamientos. Pavimentación, iluminación, mobiliario urbano y arbolado complementarán la obra con la que el equipo de gobierno quiere que Fernández Ladreda sea más ciudad.