| Entrevista | Miguel Hidalgo |
«La crisis exige que todos nos sentemos a buscar soluciones sin visión partidista»
Asegura que dejar la Alcaldía no fue un trauma, lamenta que el tripartito no atienda sus propuestas y aboga por un gran debate técnico de presupuestos para salvar la situación
Le gusta la batalla y le gusta ganar. La genética le ha dotado de dos armas mordaces: la agilidad mental y el lenguaje. Con ellas encandila, acierta, tergiversa, arenga o critica. Su discurso le puede convertir en oveja o en lobo. -¿Es difícil dejar el sillón de la Alcaldía? -Facilísimo. De verdad, lo digo con el corazón, no me ha resultado en absoluto difícil. -¿Por qué cree que siendo la lista más votada no fueron capaces a formar gobierno? -Creo que porque ninguno de los otros tres partidos tenía voluntad de ir con nosotros. Mi padre decía que echar las culpas fuera no sirve de nada, así que por intentar criticarse uno a sí mismo, quizás, no supimos plantear nuestro discurso en dinámicas de colaboración y sin embargo se entendió más en dinámicas de confrontación. Pero eso por culparme de algo, porque la verdad es que la culpa está en quien está. Los tres tenían claro que el rival a batir era Civiqus y sus intereses confluían en intentar quitarnos de en medio. -Dicen que el tripartito se unió en su contra, ¿tan malo se ve? -No, no. Al contrario, yo creo que me ven demasiado bueno, peligroso para la política provincial tal y como se mueve. Que un movimiento cívico, independiente para los partidos tradicionales pueda tener éxito hace que a alguien se le encienden las luces, por supuesto a Lázaro, que soy su rival básico y hace lo que sea para que yo no tenga recorrido. Es un tema de él, pero de los demás también que sellaron un pacto a tres contra un cuarto, Civiqus. -¿Qué propuestas a hecho Civiqus al Gobierno actual y cuáles no les han atendido? -Muchas. Hemos aportado mejoras a decenas de propuestas en comisiones informativas, desde modificaciones de ordenanzas fiscales a sistemas de convenios. Lo que ocurre es que no se nos escucha. Basta que digamos una cosa para que se fíen de la contraria. -¿Es partidario del Cittàslow? -Me parece una campaña de imagen vacía y hueca de contenido. El jueguecito de un político sin experiencia que tenía que identificarse con una marca, y la encontró en Internet y la repite sistemáticamente. Por cierto, la repite refiriéndose, en muchos casos, a proyectos que no están en su programa y que han sido puestos en marcha antes de conocerse la Cittàslow. Slow es lento y creo que Villaquilambre se aproxima a ser una ciudad lenta en la administración. -¿Cómo encajará Villaquilambre el parón de la construcción? -Creo que mal, porque el Gobierno actual no tiene alternativas. Estamos abocados a una situación de absoluta ruina económica, porque Lázaro no escucha ni atiende. Es el típico momento en que la crisis exige que todos nos sentemos a buscar soluciones por encima de visiones partidistas. El Ayuntamiento debería realizar un debate técnico de presupuestos, liderado por los políticos, para replantearse todos los datos. Esto es como una familia a la que le suben la hipoteca y pierde un sueldo. La familia se sentaría a buscar soluciones. Yo creo que las hay por la vía de reducir los gastos supérfluos y con un nuevo modelo de financiación de los ayuntamientos, que ahora están colgados de la construcción. Hay que reflexionar sobre los ingresos y hay márgenes para obtener otros nuevos que no son, ni han sido, ni están debidamente explotados. -¿Qué gastos supérfluos? -Básicamente se está gastando una millonada en publicidad y el equipo de Gobierno cuesta mucho. Además, a mí me puede gustar mucho hacer tai-chi por las tardes, pero no creo que el Ayuntamiento me lo tenga que dar gratis. Si hay una situación de bonanza económica uno puede asumir ser generoso en los servicios que prestamos, pero en una situación como está, actividades, fiestas y excursiones se notan mucho al cabo de un año. -¿Por qué votaron en contra de levantar el reparo para pagar el consultorio de Villarrodrigo? -Porque no era para pagar el consultorio, sino la primera certificación. Además, cuando uno busca el consenso, no inicia la presentación del asunto llamando de todo al de enfrente y culpándome de todos los males del mundo. -¿Cómo solucionaría la barrera del tren? -La pregunta del millón es ¿mantenemos la vía del tren donde está?. Si no se soterra habrá permanentemente una barrera arquitectónica insalvable. Lo que yo propuse fue la transformación de la vía actual en tranvía y el traslado de la nueva vía y las nuevas carreteras nacionales a una sección central. Si voy a Alemania y veo corredores alineados es el objetivo que me gusta y no tener cada carretera por un lado. ¡Claro que eso cuesta mucho dinero!, pero los números por vivienda construida salen, seguro que salen para financiarlo. -¿El PGOU que se está haciendo ahora es muy diferente del que comenzaron ustedes? -Entiendo que no. Después de año y medio seguimos sólo con un avance, mientras a mí se me criticaba haber llegado a objetivos. -¿Las puertas del PSOE están cerradas para usted? -No me interesa, es una página pasada para mí. -¿Cómo harán crecer a Civiqus? -Tenemos contactos y buenos amigos. El objetivo es dar un paso adelante las próximas elecciones y presentarnos en el ámbito del área metropolitana para lograr un diputado que dé presencia cívica. Habrá sorpresas muy pronto y de candidatos.