| Crónica | Desde el palacio |
¡Deje los botones!
El nuevo sistema informático de control de los plenos a través de la pantalla del ordenador y el voto electrónico dejan en cada sesión un buen número de anécdotas a cuento de su funcionamiento
redacción
Las innovaciones tecnológicas con las que la Corporación estrenó ya hace semanas la nueva imagen del salón de plenos no acaban de asentarse en el interior de los diputados. El sistema permite a la presidenta controlar todo el debate desde su asiento a golpe de tecla: tiempos de intervención, turnos de palabra, recuento de votos. Con frecuencia la falta de sincronización entre sus rápidos y nerviosos dedos y los del resto producen alteraciones en sonido y otros malentendidos.
«¡Deje los botones señora secretaria!», espetó Carrasco para dar la palabra a la funcionaria y lograr que su voz llegara a todos.
A la hora de votar, reconoció que era un riesgo para todos, en referencia a la puesta a prueba de la pericia de la Corporación para ejercer su voto electrónicamente. «Le quito la palabra, se la doy, es su turno, ahora no toca hablar, yo dirigo los tiempos, déjeme a mí que esto lo controlo yo...».