«Tras once años de estos cultivos, el beneficio es escaso», aprecian
Ucale defiende el principio de precaución ante los transgénicos
El sindicato leonés cree que la modificación pone en peligro la agricultura
Los cultivos de maíz transgénico ya se han ensayado en León
dl | redacción
Ucale ha solicitado a Elena Espinosa, Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino que defienda ante la comisión de Medio Ambiente de la Unión Europea el reforzamiento del proceso de evaluación de los transgénicos antes de su autorización y la aplicación del principio de precaución. En una carta remitida el pasado lunes a la atención de la titular de Medio Ambiente, Coag ha mostrado su preocupación por la negativa evolución del Gobierno español respecto a esta materia y en particular por la postura a favor de los transgénicos que ha mantenido durante las reuniones previas al consejo de Ministros europeo.
Contra el futuro
En la misiva, Coag hace referencia al palpable impacto negativo de los Organismos Modificados Genéticamente (OGMs) en nuestra agricultura y ganadería, que está comprometiendo seriamente la viabilidad de una agricultura duradera, una alimentación saludable, la protección de la biodiversidad y la conservación de los recursos fitogenéticos y por ello el cumplimiento de los compromisos internacionales del Estado español y con su ciudadanía. Asimismo, está demostrada la imposibilidad de la coexistencia con cultivos convencionales y ecológicos. Un creciente número de profesionales agrarios vienen sufriendo la contaminación de sus semillas, cultivos o cosechas, con impactos muy negativos en su economía y sin poder reclamar compensación alguna.
Fiasco tras once años
Además, tras 11 años de cultivo, se ha comprobado que las semillas modificadas genéticamente no reportan los beneficios prometidos por la industria biotecnológica, ya que en promedio no reducen el empleo de productos químicos en el campo, los rendimientos no son mayores que sus variedades isogénicas convencionales, su eficiencia en el uso de recursos como suelo, agua o combustibles no está demostrada, sus impactos sobre el medio ambiente están cada vez más documentados (contaminación genética de especies silvestres emparentadas, reducción de la biodiversidad, contaminación del suelo y de los acuíferos) y no han aportado mejoras en la calidad de los alimentos, sino grandes incertidumbres sobre la inocuidad de los productos que proceden o contienen ingredientes MG. «A pesar del empleo de ingentes cuantías de recursos, el lobby pro-transgénico no ha convencido a la población europea de su inocuidad y no ha demostrado los beneficios del modelo de agricultura y alimentación con transgénicos, con una mayoría de ciudadanos y agricultores que mantienen una firme y contundente oposición», se apunta desde la organización agraria. Por estos motivos, Ucale considera que nuestro país debe apoyar una reforma del sistema europeo de autorización y evaluación de los riesgos de los organismos modificados genéticamente. El sindicato solicita firmeza ante la amenaza genética y quienes la fomentan.