La variante de Pajares no se abrirá al tráfico ferroviario hasta el 2012, año de elecciones, o el 2013
Adif encara los últimos dos kilómetros del gran túnel del AVE entre Asturias y León
El cale final del tubo este llegará en el mes de marzo o en los primeros días de abril

Los túneles de Pajares, por los que circulará el AVE desde Asturias, son los séptimos más grandes de
redacción
La construcción de los dos grandes túneles de 25 kilómetros cada uno que abrirán una puerta en las entrañas de la Cordillera Cantábrica para asentar la línea de alta velocidad entre León y Asturias ha sido definida por los propios ingenieros de las empresas adjudicatarias de estos trabajos como el reto de ingeniería más importante de las últimas décadas. Desde que comenzaran a arañar las vísceras al macizo montañoso, allá por el 2005, no han sido pocos los contratiempos a superar hasta llegar a los escasos dos kilómetros que aún hoy quedan por perforar para terminar la parte central del proyecto encomendado por el Ministerio de Fomento.
El enlace ferroviario entre La Pola de Gordón y Telledo (Asturias) está a expensas de que la tuneladora del tubo oeste, que comenzó a andar desde el Principado, avance 2.236 metros para zanjar la excavación de los 25 kilómetros de túnel que tenía encargados. Este gran topo come cada mes a la montaña cerca de seiscientos metros, por lo que el eje principal de la variante, es decir, los dos túneles centrales, los séptimos más largos del mundo, podrían estar completamente ejecutados a finales de marzo o principios de abril y, por lo tanto, en los tiempos previstos en los contratos de obra, que fijaron en la primavera del 2009 la entrega de esta parte de la infraestructura.
La otra tuneladora, la de la vertiente este, concluyó su trabajo ya en el mes de septiembre, bajo la atenta mirada del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien presenció el cale del túnel al igual que hiciera con el encendido de la primera de las máquinas.
Mientras el ritmo de perforación continúa dentro de lo esperado, en los lotes 1, Pola de Gordón-Folledo, 2, Folledo-Viadangos, y 3, Viadangos-Telledo, este último en su lado este, los trabajos de los operarios se centran en la construcción de las galerías de seguridad que aparecen en el trazado cada cuatrocientos metros y en rematar ciertas partes del túnel.
A oscuras
Así hasta completar cerca de cincuenta kilómetros de línea férrea, entre La Robla y Pola de Lena, que discurrirá, finalmente, en un 80% del trazado bajo tierra, con lo que se minimizará el impacto visual de la infraestructura, además de evitar el efecto barrera de la línea en superficie.
Este tipo de soluciones para rebasar la Cordillera Cantábrica, con unas características geológicas que hacen de ella una piedra muy difícil de excavar, responden a los preceptos recogidos en la Declaración de Impacto Ambiental, muy rigurosa en cada uno de los cuatro lotes, lo que obligó a la empresa adscrita a Fomento a destinar inversiones millonarias para respetar escrupulosamente el entorno donde se producen los trabajos.
Al final, más de 1.700 millones de euros con cargo a un diseño que acercará al Principado con la Meseta a través del AVE, capaz de circular a velocidades superiores a los trescientos kilómetros a la hora, lo que explosionará las relaciones comerciales entre Asturias y el centro del país, ya que los tiempos de viaje se rebajarán cuantiosamente.
Pero para eso, el Gobierno tendrá que dar celeridad al resto del entramado ferroviario, que hiberna desde que comenzara a ejecutarse la variante. Fuera de la parte escondida en la capilla cantábrica hay otros once túneles, que suman catorce tubos diferentes, que ya están muy avanzados e incluso algunos terminados, como el de Peredilla o Buen Suceso, al igual que ocurre con los diferentes viaductos.
El retraso en la puesta en servicio del corredor lo dirige todo lo referente a la obra civil, es decir, electrificación, señalización, plataforma, así como los elementos de seguridad. Nadie del Gobierno aventura plazos, aunque de los Presupuestos Generales del Estado se desprende que la obra completa no terminará hasta el 2013, aunque un año antes hay elecciones generales, por lo que parece más probable el año 2012 para ver a los primeros trenes esconderse en el estómago de la montaña, rompiendo así la barrera histórica del puerto de Pajares.