La solidaridad permite que los cuerpos de los últimos muertos en accidente laboral estén en su país
Las asociaciones piden a los marroquíes que se protejan con seguros de vida
La repatriación de los cadáveres cuesta a la familia una media de seis mil euros
león
Sólo el 15% de los trabajadores marroquíes de León disponen de seguro de vida, un número insuficiente que dificulta, por motivos económicos, la repatriación de los cadáveres de las personas que fallecen fuera de su país. Sólo en los dos últimos meses han perdido la vida en León cuatro trabajadores marroquíes y sólo en uno de los casos la empresa se ha hecho cargo del coste de los trámites. La escasez de recursos económicos, con sueldos medios que rondan los mil euros y una media de cinco personas de familia a cargo, dificulta el proceso de repatriación y todos las acciones y papeleos que originan un deceso. Las asociaciones de marroquíes de León, la de mujeres, con María Tbabaa al frente, y la hispano marroquí, con el responsable recientemente nombrado, Said Atmani, han emprendido una campaña de sensibilización social que pretenden que llegue tanto al colectivo de los 3.000 marroquíes que viven en la provincia como a las empresas aseguradoras de León.
Las últimas muertes en accidente laboral en León de trabajadores marroquíes han puesto en evidencia los apuros económicos de las familias para recaudar los aproximadamente 6.000 euros que cuesta repatriar un cadáver a su lugar de origen. La media de espera, tras la movilización de todo el colectivo en León para recaudar el dinero, supera la semana, «en algunos casos hasta un mes», asegura Said Atmani.
El alquiler de la vivienda, la escolarización de los niños y el coste de la vida en general provoca que muchos trabajadores marroquíes desatiendan las peticiones de las asociaciones y se ahorren los aproximadamente cien o doscientos euros anuales que cuesta pagar la cuota de los seguros.
Además de las dificultades económicas, el idioma es otro de los factores que dificulta el entendimiento entre el trabajador y las aseguradoras. Los marroquíes que viven en León van a iniciar una campaña para que las compañías incluyan cláusulas en árabe. «De esta manera, el marroquí entiende claramente las condiciones del contrato y no hay mal entendidos cuando surge un problema», afirma Said Atmani. También dirigirán sus esfuerzos a las administraciones, para que colaboren económicamente con el proceso de repatriación. «En los últimos casos de decesos que hemos tenido ninguna nos ha prestado su apoyo». Es el propio colectivo el que pide la colaboración voluntaria de sus compatriotas «y no todos pueden ayudar», asegura. A estas carencias, a las que se une la falta de información, son las que provocan que los ciudadanos de Marruecos que viven en León desoigan las recomendaciones de sus paisanos y trabajen con las espaldas descubiertas.