La diatriba
Por encima del arte, la devoción de los braceros
Otro de los aspectos que se debatió fue la figura del imaginero «no como gran escultor de la Semana Santa, sino como la persona que ha esculpido ese paso que no quieren dejar de pujar nunca en la vida y que por tanto, tenga la calidad que tenga, les implica una devoción. Por eso entiendo que no se debe juzgar el valor de la obra como tal. Ninguno de los braceros de los pasos de León consentirían que quemaran nuestras vírgenes y no queremos que nos las cambien nunca, aunque a veces lleven mechas en el pelo».
Fernando Aguado rompió una lanza en favor de Melchor Gutiérrez: «La obra de un artista merece un respeto. Las opiniones son respetables todas, tanto como los trabajos de los escultores. Para gustos están los colores». Melchor sentenció: «En La Crucifixión me refería a los tres bichos de abajo, no al Cristo»