Sólo 63,6 de los 143 kilómetros del enlace han rebasado ya el primer estadio administrativo

El 56% del AVE León-Valladolid aún está sin adjudicar o en estudio

El Gobierno autoriza unificar la licitación del tramo Río Cea-Pozo de Urama con 87,7 millones

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A. Caballero
León

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Aquel anuncio de que el AVE estaría en León en el 2008, efectuado por Zapatero tras ser investido presidente del Gobierno en el 2004, se quedó en un ejercicio de retórica. Una verdad a medias que se conformó con ver cómo el trazado de alta velocidad se extendía desde Madrid hasta Valladolid; luego, el Alvia llegaba hasta la capital leonesa. La diferencia: casi una hora. Un tiempo por el que habrá que esperar todavía varios años: no antes del 2012-2013, según las previsiones más optimistas que maneja en la intimidad el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), a la que ayer el Consejo de Ministros volvió a autorizar la licitación de los tramos Río Cea-Grajal de Campos y Grajal de Campos-Pozo de Urama: 17,5 kilómetros, con un presupuesto tipo de 87,7 millones de euros, que se unifican en un mismo contrato para aligerar la tramitación administrativa. Queda por delante casi el 55% del trazado que unirá la ciudad con el centro neurálgico castellano por adjudicar o por empezar las obras; mientras la maquinaria burocrática no para cumplir sus propios plazos internos, aunque no se correspondan con los comprometidos ante los ciudadanos.

Pese a los tres estadios : licitación, adjudicación y obras -”en ese orden, según quedan establecidos en la organización legal-” sólo queda fuera la integración de Palencia: 9,2 kilómetros que se mantienen en estudio; mientras que en el lado contrario sólo se dibuja el Enlace Sur: un proyecto dependiente de la sociedad León Alta Velocidad que ya está en funcionamiento y que permitirá el soterramiento en más de 2,6 kilómetros de León y San Andrés: desde la paralela de la Plaza de Toros hasta superar el paso elevado de la N-120 en el entorno del Lidl y casi rebasar el cruce con la calle Azorín, donde se rebajará la cota a poco más de 2,5 metros de altura.

Todos estos datos se enmarcan en un panorama en el que el verano se anuncia como espacio propicio para el comienzo de las obras en más tramos. Más kilómetros con las traviesas dispuestas para cambiar el ancho ibérico por el europeo: el que dará vía para el transcurrir de los trenes de alta velocidad; los vehículos que se anuncian como la comunicación del futuro y la vertebración nacional.

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